Evangelio de Nicodemo 16
En el sábado siguiente, nuestros doctores se reunieron en consejo, así como los sacerdotes y levitas, discutiendo entre sí y diciendo: “¿Qué será esta cólera que se ha formado sobre nosotros? Porque, por nuestra parte, conocemos bien a su padre y a su madre”. Entonces, Leví el doctor dijo: “Conozco a sus padres y sé que son temerosos de Dios, que no descuidan sus votos y que tres veces al año dan sus diezmos. Cuando Jesús nació, lo trajeron a este lugar y ofrecieron a Dios sacrificios y holocaustos. Y el gran doctor Simeón, al tomarlo en sus brazos, dijo: ‘Ahora despides a tu siervo en paz, Señor, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado a la vista de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo de Israel’. Y Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: ‘Te doy buenas nuevas con relación a este niño’. María dijo: ‘¿Buenas, señor?’ Y Simeón respondió: ‘Buenas; mira, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal de contradicción. Tu propia alma será atravesada por una espada de modo que los pensamientos de muchos queden al descubierto’.”