Evangelio de Nicodemo 13

Y mientras estaban aún sentados en la sinagoga, llenos de admiración por el caso de José, llegaron algunos de los guardias, aquellos a quienes los judíos habían encomendado a Pilatos la custodia del sepulcro de Jesús, y dijeron que no fueron sus discípulos los que lo habían sacado de allí. Y fueron a rendir cuentas a los archisinagogos, a los sacerdotes y a los levitas diciéndoles lo que sucedió; esto es, cómo “sobrevino un terremoto y vimos un ángel que descendía del cielo, que retiró la piedra de la boca de la gruta, sentándose después sobre ella. Y brilló como nieve y como relámpago. Con lo que nosotros, llenos de miedo, quedamos como muertos. Entonces oímos la voz del ángel que hablaba a las mujeres que se encontraban junto al sepulcro: `No temáis, pues que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí; resucitó como había dicho; venid, ved el lugar donde yacía el Señor. Y ahora id rápidamente y decid a sus discípulos que resucitó de entre los muertos y que está en Galilea’.”