Descida de Cristo ao Inferno (recensão grega) 4
A forma grega da mesma obra: moldura mínima, sem os episódios longos do latim, mas com três cenas próprias — João Batista pregando entre os mortos, a repreensão do Inferno a Satanás e o encontro com Enoque e Elias
El Infierno respondió: “Heredero de las tinieblas, hijo de la perdición, calumniador, acabas de decirme que él hacía revivir solamente con su palabra a muchos de los que tú habías preparado para la sepultura; si, pues, él libró a otros del sepulcro, ¿cómo y con qué fuerzas nosotros seremos capaces de sojuzgarlo? Hace poco tiempo devoré un cadáver llamado Lázaro; sin embargo, poco después, uno de los vivos, solamente con su palabra, lo arrancó a la fuerza de mis entrañas. Y pienso que él es el mismo al cual tú te refieres. Si, pues, llegamos a recibirlo aquí, tengo miedo de que corramos peligro también con relación a los demás porque debes saber que veo agitados a todos los que devoré desde el principio, y siento dolores en mi barriga. Y Lázaro, aquel que me fue arrebatado anteriormente, no es un buen presagio, pues voló lejos de mí, no como un muerto sino como un águila: tan rápidamente lo arrojó fuera de la tierra. Así, pues, te conjuro por tus artes y por las mías, no lo traigas aquí. Tengo para mí que el hecho de que él se haya presentado en nuestra mansión quiere decir que todos los muertos cometieron pecado. Y considera que, por las tinieblas que poseemos, si lo trajeres aquí, no me quedará ni uno solo de los muertos”.