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Testamentos dos Doze Patriarcas

Autoría y Fecha de Composición

Los Testamentos de los Doce Patriarcasson un pseudepígrafo en el que cada uno de los doce hijos de Jacob pronuncia un discurso de despedida a sus descendientes, en el género literario del "testamento". Cada patriarca recuerda su vida, confiesa sus errores y extrae de ellos una lección moral. La obra es anónima y atribuida ficticiamente a los propios patriarcas, sin ser escrita por ellos.

El núcleo de la obra es judío. La datación es debatida: R. H. Charles propuso un origen entre 109 y 106 a.C., en el período macabeo y asmoneo, lo que vincularía el texto al ambiente del segundo siglo antes de Cristo. Sobre ese núcleo hay capas e interpolaciones cristianas posteriores, con pasajes mesiánicos explícitos. Ese es el punto central del debate académico de más de un siglo: para Charles, se trata de una obra judía con añadidos cristianos; otros especialistas, como Marinus de Jonge, han defendido que es una composición cristiana que utiliza fuentes judías. No hay consenso definitivo, pero la lectura más difundida hoy es la de una base judía retocada por manos cristianas.

A favor de fuentes precristianas pesan hallazgos externos. En Qumrán aparecieron fragmentos del llamado Documento Arameo de Leví, emparentado con el Testamento de Leví, y un Testamento de Neftalí en hebreo. Textos relacionados con Leví surgieron también en la Genizá del Cairo. Esos materiales muestran que al menos parte de la tradición detrás de los Testamentos circulaba en ambientes judíos antes del cristianismo.

Estructura y contenido

Cada testamento vincula a un patriarca con una virtud o un vicio, tomados como tema del discurso. Rubén habla de la lujuria, Simeón de la envidia, Judá del vino y la lujuria, José de la castidad, Gad del odio, Aser de los dos caminos, Dan de la ira y Benjamín de la mente pura. La estructura típica consiste en recordar la propia historia, exponer el pecado o la virtud y exhortar a los hijos, con frecuencia terminando con una predicción sobre el futuro de Israel.

Ética que anticipa el Nuevo Testamento

Varios temas de los Testamentos reaparecen en el Nuevo Testamento. El texto resume la ley en el doble amor a Dios y al prójimo, cercano al mandamiento que Jesús presenta en Mateo 22:37-39. El Testamento de Dan manda guardarse de la ira, idea que resuena en el "no se ponga el sol sobre vuestro enojo" de Efesios 4:26. El Testamento de Gad insiste en el amor mutuo y en el perdón de corazón hacia quien peca contra ti. Y el Testamento de Aser, al igual que la Didajé, desarrolla la doctrina de los dos caminos, el del bien y el del mal, que aparece también en Mateo 7:13-14. Estos contactos muestran un ambiente ético común entre el judaísmo del período y el cristianismo naciente, sin que impliquen necesariamente una copia directa en un sentido u otro.

Profecías mesiánicas

Dos textos llaman la atención: el sacerdote nuevo anunciado en el Testamento de Leví y el rey que se levanta en el Testamento de Judá. Ese par, un mesías sacerdotal y un mesías régio, recuerda la expectativa de dos mesías atestiguada en Qumrán, un ungido de Aarón y un ungido de Israel. En el plano judío eso refleja una esperanza real del período. Pero varios de esos pasajes, en la forma en que nos han llegado, parecen retocados por manos cristianas, y es difícil separar con seguridad lo que es expectativa judía de lo que es lectura cristiana. La imagen del Cordero y del León en el Testamento de José, por ejemplo, suele leerse como una de esas capas cristianas. Conviene tratar estas profecías con cautela y no usarlas aisladas como prueba de una u otra tesis.

Manuscrito y traducción

El texto que sobrevivió completo está en griego, transmitido por manuscritos cristianos medievales. La traducción en español de este sitio parte de la versión inglesa de dominio público de R. H. Charles, publicada en 1908, modernizada para el lector hispanohablante. La obra está organizada aquí en ciento cuarenta y dos capítulos secuenciales, que reúnen los doce testamentos en orden: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José y Benjamín.

Por qué no es canónico

Los Testamentos fueron valorados por varios cristianos antiguos, y Orígenes llegó a citarlos. Aun así, la obra no entró en el canon de ninguna de las grandes tradiciones. La presencia reconocida de interpolaciones cristianas sobre un fondo judío, la transmisión por vías secundarias y la falta de uso litúrgico estable la mantuvieron fuera de las listas canónicas, aunque sigue siendo importante para entender la piedad y la ética del período del Segundo Templo.

Comparativa con la Biblia

La tabla siguiente alinea fragmentos de los Testamentos con pasajes bíblicos de tema similar, para que el lector compare directamente. El alineamiento es temático y no afirma dependencia de un texto sobre el otro.