Capítulos
Evangelho de Tomé
Autoría y Fecha de Composición
El Evangelio de Tomásno es una narración, sino una colección de 114 dichos atribuidos a Jesús, sin marco de pasión, milagros ni resurrección. El prólogo los presenta como "las palabras ocultas" que Jesús dijo y que "Dídimo Judas Tomás" anotó. Tanto "Dídimo" (griego) como "Tomás" (arameo) significan "gemelo", y la tradición siria detrás del texto llega a tratar al apóstol como hermano gemelo de Jesús. La abrumadora mayoría de los estudiosos considera esa atribución pseudoepigráfica. La fecha de composición es uno de los puntos más disputados en el estudio de los primeros cristianismos.
Contenido
- El prólogo promete que quien descifre los dichos no probará la muerte — (Evangelho de Tomé 1:1)
- Buscar hasta encontrar, perturbarse, luego reinar sobre el Todo — (Evangelho de Tomé 1:2)
- El Reino está dentro y fuera de vosotros, no en el cielo ni en el mar — (Evangelho de Tomé 1:3)
- La parábola del sembrador, sin la explicación alegórica del canon — (Evangelho de Tomé 1:9)
- El grano de mostaza, la menor de las semillas — (Evangelho de Tomé 1:20)
- Dad al César lo que es del César, con un añadido: y a mí lo que es mío — (Evangelho de Tomé 1:100)
- El enigma del león devorado por el hombre — (Evangelho de Tomé 1:7)
- Tomás, y no Pedro, recibe las tres palabras secretas — (Evangelho de Tomé 1:13)
- Partid la madera y alzad la piedra: allí estoy yo — (Evangelho de Tomé 1:77)
- Pedro pide que María se retire; Jesús responde que la hará hombre — (Evangelho de Tomé 1:114)
Los Dichos Ocultos
Paralelos con los Sinópticos
Dichos Propios de Tomás
El Final Enigmático
Manuscritos
El texto sobrevive de dos formas. Primero, en tres fragmentos griegos hallados en Oxirrinco, en Egipto, entre 1897 y 1904 (los papiros P.Oxy. 1, 654 y 655), datados por paleografía en torno al inicio del siglo III. En ese momento nadie sabía a qué obra pertenecían. Segundo, en una traducción copta completa, encontrada en 1945 en la biblioteca de Nag Hammadi (Códice II), copiada hacia el año 350. Fue ese descubrimiento copto el que permitió identificar retroactivamente los fragmentos griegos. La comparación entre las dos versiones muestra que la obra circuló en redacciones y órdenes distintas: parte de lo que el griego contiene en el dicho 30 aparece anexada al dicho 77 en el copto.
El debate sobre la datación
No hay consenso. Una corriente, asociada a Helmut Koester, John Dominic Crossan, Stephen Patterson y Elaine Pagels, defiende una capa antigua, del siglo I, en parte independiente de los evangelios canónicos: la ausencia de narrativa y de discurso escatológico haría improbable que Tomás fuera un simple resumen del Nuevo Testamento. Otra corriente, hoy mayoritaria y bien representada por Mark Goodacre (Thomas and the Gospels, 2012) y Simon Gathercole, data la composición en el inicio o mediados del siglo II y sostiene dependencia literaria de los Sinópticos, observando que el orden de los dichos sigue con frecuencia detalles redaccionales de Lucas. La cuestión sigue abierta y tiende a superponerse a juicios teológicos sobre el valor del texto.
Matiz gnóstico y el lógion 114
Varios dichos tienen sabor gnóstico o encratita: la salvación proviene de un conocimiento interior, el cuerpo y el mundo material son devaluados, y el matrimonio y el sexo aparecen como obstáculos. El caso más debatido es el último dicho, en que Pedro quiere apartar a María porque "las mujeres no son dignas de la vida" y Jesús promete hacerla "hombre" para que entre en el Reino. Hay dos lecturas vivas: una ve ahí misoginia encratita; otra la interpreta de modo simbólico, a la luz del dicho 22, como la disolución de las polaridades sexuales en un estado unificado, con Jesús en realidad defendiendo a María. Muchos consideran el lógion 114 un añadido tardío a la colección.
Recepción y canon
El Evangelio de Tomás nunca entró en ninguna lista canónica y no es aceptado como Escritura por ninguna tradición cristiana, sea católica, ortodoxa o protestante. Autores antiguos como Hipólito y Orígenes mencionan un "Evangelio según Tomás" con desaprobación, vinculándolo a círculos heréticos. El interés moderno por la obra se disparó después de 1945, sobre todo a causa de los paralelos con los dichos de Jesús en los Sinópticos y del debate sobre si preserva o no tradiciones independientes muy antiguas.