Romanos 7

¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Mas el pecado, tomando ocasión, obró en por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto.
Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí.
Y hallé que el mandamiento, intimado para vida, para era mortal:
Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató.
De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.
¿Luego lo que es bueno, á me es hecho muerte? No; sino que el pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecante por el mandamiento.