¿Libertad o Felicidad?

La tesis del viejo: el hombre no puede con la libertad

Todo el discurso del Inquisidor puede resumirse en una frase: el hombre es demasiado débil para la libertad. El viejo repite, de muchas maneras, que nada pesa más sobre el ser humano que tener que elegir solo entre el bien y el mal. La libertad que Cristo dio, dice él, no es un regalo, es una carga. Y la mayoría de las personas, débiles, viles y rebeldes, no puede con ella.

15 Compreenderão, enfim, que liberdade e pão suficiente para todos são inconcebíveis juntos, pois nunca, nunca saberão repartir entre si! Convencer-se-ão também de que jamais poderão ser livres, pois são fracos, viciosos, indignos e rebeldes.

29 Mas o que aconteceu? Em vez de tomar dos homens a liberdade, Tu a tornaste maior do que nunca! Esqueceste que o homem prefere a paz, e até a morte, à liberdade de escolher no conhecimento do bem e do mal? Nada é mais sedutor para o homem do que a liberdade de consciência, mas nada é maior causa de sofrimento.

El intercambio: libertad por pan y descanso

Ante esa debilidad, el Inquisidor propone un intercambio. Les quita a los hombres la libertad que los hace sufrir y, en su lugar, les da pan, reglas y descanso. Las personas entregan su conciencia y, a cambio, dejan de tener que decidir. Para el viejo, eso es amor: aliviar la carga de criaturas débiles, permitiéndoles incluso pecar, con tal de que obedezcan.

16 Foi o que fizemos. Corrigimos a Tua obra e a fundamos sobre o milagre, o mistério e a autoridade. E os homens se alegraram por serem de novo conduzidos como ovelhas, e por lhes ter sido enfim retirado dos corações o dom terrível que lhes trouxera tanto sofrimento.

9 E eles ficarão contentes de crer na nossa resposta, pois ela os livrará da grande ansiedade e da terrível agonia que padecem hoje ao tomar por conta própria uma decisão livre. E todos serão felizes, todos os milhões de criaturas, exceto os cem mil que governam sobre eles.

El precio del intercambio

El Inquisidor no oculta que esa felicidad se construye sobre una mentira. Los pocos que gobiernan conocen la verdad y cargan solos con su peso; los millones viven felices porque fueron engañados, conducidos como niños que nunca crecen. El viejo incluso describe eso como un sacrificio propio: soportar la verdad para que los demás descansen en la ilusión.

10 Pois nós, nós que guardamos o mistério, seremos infelizes. Haverá milhares de milhões de bebês felizes, e cem mil sofredores que tomaram sobre si a maldição do conhecimento do bem e do mal. Em paz eles morrerão, em paz expirarão no Teu nome, e além do túmulo nada acharão senão a morte.

Aquí está la pregunta que el poema deja en el regazo del lector. ¿Qué vale más: una libertad que pesa y hace sufrir, pero es real, o una felicidad tranquila que cuesta la verdad y la dignidad de elegir? El Inquisidor apuesta todo a la felicidad. Cristo, en el poema, no responde con ninguna palabra. La última página de este tema muestra por qué ese silencio es, él mismo, la respuesta.