El libro de cabecera de medio milenio
La Imitación de Cristo es un libro pequeño, escrito hacia 1420 en un monasterio de los Países Bajos. A pesar de su tamaño modesto, se convirtió, después de la propia Biblia, en el libro de devoción más leído de la historia cristiana. Fue traducido a casi todos los idiomas, reimpreso miles de veces y leído por personas de tradiciones opuestas: santos católicos, reformadores protestantes, sacerdotes, laicos e incluso personas fuera de la Iglesia lo llevaron en el bolsillo toda la vida.
El asunto del libro es simple y está en el título: imitar a Cristo. No se trata de aprender más sobre Dios, sino de vivir como Jesús vivió, por dentro, en el silencio del corazón. La obra abre con una frase que da el tono de todo lo que sigue: quien sigue a Cristo no camina en tinieblas. La promesa es práctica, no teórica.
1 Quem me segue não anda em trevas, diz o Senhor. Estas são as palavras de Cristo, pelas quais somos advertidos a imitar a sua vida e os seus costumes, se quisermos ser verdadeiramente iluminados e libertados de toda cegueira do coração. Seja, portanto, o nosso maior empenho meditar na vida de Jesus.
Por qué trasciende las divisiones cristianas
Buena parte de la literatura religiosa pertenece a un bando de la historia: es católica contra protestante, o al contrario. La Imitación de Cristo es una excepción rara. Habla de humildad, oración interior, desprendimiento y confianza en Dios: temas que cristianos de todas las tradiciones reconocen como propios. Por eso el libro fue amado tanto por quienes permanecieron en Roma como por quienes rompieron con ella. Este tema sube la escalera de la obra con calma: primero quién la escribió y cómo leerla, luego la vida interior que enseña, y finalmente el punto más íntimo del libro, en el que Cristo comienza a hablar directamente con el alma.