Un evangelio con nombre de mujer
El Evangelio de María es el único evangelio antiguo que lleva el nombre de una mujer. En él, después de que el Salvador parte, los discípulos quedan con miedo, y es María (entendida por la tradición como María Magdalena) quien los reanima y les transmite una enseñanza que recibió en privado, sobre el ascenso del alma a través de las potencias que la aprisionan. Ella aparece no como acompañante secundaria, sino como la discípula que más comprendió.
10 Entonces María se levantó y saludó a todos. Dijo a sus hermanos (y hermanas): "No lloréis ni os entristezcáis, ni dejéis que vuestros corazones se dividan, porque su gracia estará con todos vosotros y os protegerá. Más bien, debemos alabar su grandeza, porque él nos preparó y nos hizo Humanos."
12 Pedro dijo a María: "Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que a todas las demás mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdas, las cosas que tú sabes y nosotros no, y que no hemos oído."
La María de los canónicos
En los evangelios del Nuevo Testamento, María Magdalena es una figura real e importante, pero discreta: una de las mujeres que seguían y sostenían a Jesús, de quien fueron expulsados siete demonios, y sobre todo la primera testigo del sepulcro vacío y del Resucitado. Sin embargo, no aparece como maestra de doctrina ni en conflicto con los apóstoles.
1 E aconteceu, depois disto, que andava de cidade em cidade, e de aldeia em aldeia, pregando e anunciando o evangelho do reino de Deus; e os doze iam com ele,
2 E algumas mulheres que haviam sido curadas de espíritos malignos e de enfermidades: Maria, chamada Madalena, da qual saíram sete demônios;
3 E Joana, mulher de Cuza, procurador de Herodes, e Suzana, e muitas outras que o serviam com seus bens.
11 E Maria estava chorando fora, junto ao sepulcro. Estando ela, pois, chorando, abaixou-se para o sepulcro.
12 E viu dois anjos vestidos de branco, assentados onde jazera o corpo de Jesus, um à cabeceira e outro aos pés.
13 E disseram-lhe eles: Mulher, por que choras? Ela lhes disse: Porque levaram o meu Senhor, e não sei onde o puseram.
14 E, tendo dito isto, voltou-se para trás, e viu Jesus em pé, mas não sabia que era Jesus.
15 Disse-lhe Jesus: Mulher, por que choras? Quem buscas? Ela, cuidando que era o hortelão, disse-lhe: Senhor, se tu o levaste, dize-me onde o puseste, e eu o levarei.
16 Disse-lhe Jesus: Maria! Ela, voltando-se, disse-lhe: Raboni, que quer dizer: Mestre.
17 Disse-lhe Jesus: Não me detenhas, porque ainda não subi para meu Pai, mas vai para meus irmãos, e dize-lhes que eu subo para meu Pai e vosso Pai, meu Deus e vosso Deus.
18 Maria Madalena foi e anunciou aos discípulos que vira o Senhor, e que ele lhe dissera isto.
El conflicto con Pedro
El momento más dramático del texto es la reacción de los apóstoles ante la enseñanza de María. Andrés duda; Pedro se irrita y pregunta si Jesús habría hablado en secreto con una mujer, sin que ellos lo supieran. María llora y se defiende, y es Leví quien la apoya, reprendiendo a Pedro por estar "airado" y diciendo que, si el Salvador la hizo digna, nadie puede rechazarla.
28 En respuesta, Pedro habló con las mismas preocupaciones. Los interrogó respecto al Salvador: "¿Acaso no habló con una mujer sin nuestro conocimiento y no públicamente con nosotros? ¿Vamos a volvernos y escucharla todos? ¿Acaso la prefirió a ella antes que a nosotros?"
30 En respuesta, Leví dijo a Pedro: "Pedro, siempre has sido colérico. Ahora te veo debatiendo con esta mujer como los adversarios. Pero si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú entonces para rechazarla? Ciertamente el Salvador la conoce muy bien. Por eso la amó más que a nosotros.
Fragmentos y datación
El texto sobrevivió mutilado: un códice copto con lagunas, más dos pequeños fragmentos griegos. Faltan varias páginas, incluyendo buena parte de la enseñanza central de María. La obra se data en el siglo 2, lejos de los testigos oculares, y su trasfondo es gnóstico (el alma que asciende venciendo poderes cósmicos). La figura de Magdalena como discípula privilegiada y la fricción con Pedro son el corazón del interés moderno por el texto, y se vinculan al tema más amplio del valor de la mujer en la tradición cristiana.