Mito: Nicea Elimino la Reencarnacion de la Biblia

Una afirmacion sin ninguna fuente

En medios esotericos y en la literatura de la Nueva Era circula la afirmacion de que el Concilio de Nicea habria eliminado la reencarnacion de la Biblia, suprimiendo pasajes que ensenarian la transmigracion de las almas. La afirmacion tiene un problema basico: no existe ninguna fuente primaria que la sostenga. Ningun canon de Nicea, ninguna acta, ninguna carta de un participante, ningun autor antiguo, cristiano o pagano, menciona discusion alguna sobre la reencarnacion en el concilio. La agenda documentada (arrianismo, Pascua, disciplina) no toca el tema.

De donde viene la confusion

La confusion suele provenir de un evento real, pero distinto. Mas de dos siglos despues, en 553 d.C., el Segundo Concilio de Constantinopla condeno un conjunto de ideas asociadas a Origenes y a ciertos monjes origenistas, entre ellas la preexistencia de las almas, la tesis de que las almas existirian antes del cuerpo. Ese evento es historico, pero tiene tres diferencias decisivas respecto al mito: ocurrio en 553, no en 325; fue en Constantinopla, no en Nicea; y la preexistencia de las almas no es reencarnacion.

El mito afirmaLo que realmente existe
Nicea elimino la reencarnacionNinguna fuente menciona el tema en Nicea
En 325La condenacion del Origenismo fue en 553
En NiceaFue en el 2o Concilio de Constantinopla
ReencarnacionPreexistencia de las almas (doctrina distinta)

La preexistencia de las almas, en la forma origenista, supone que almas creadas por Dios caen y son puestas en cuerpos como consecuencia, dentro de un esquema de caida y restauracion cosmica. Eso es distinto de la reencarnacion clasica, el ciclo de muertes y renacimientos sucesivos de una misma alma en cuerpos diversos. Confundir ambas nociones, y encima trasladar la condenacion de 553 a Nicea en 325, acumula dos errores en uno.

El resumen honesto: la idea de que Nicea "elimino la reencarnacion de la Biblia" es una fabricacion sin respaldo documental. No aparece en ninguna fuente del siglo 4 y sobrevive por contaminacion con un concilio posterior, sobre una doctrina que ni siquiera es la reencarnacion.