Salmos 130
Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.
Verso teológicamente denso y debatido. En el hebreo son apenas cuatro palabras ('ki imkha ha-seliha lema'an tivare'). La lógica llama la atención: el perdón divino no produce desdén, sino reverencia ('para que seas temido'). Los traductores divergen si 'temido' aquí significa miedo, temor reverente o adoración. La formulación invierte una expectativa intuitiva: es justamente la disponibilidad de Dios para perdonar, y no el castigo, lo que motiva la piedad.