Proverbios 6
Empero tomado, paga las setenas, da toda la sustancia de su casa.
El contraste con el ladrón (vv.30-35) es argumentativo: hasta el hurto por hambre, aunque castigado con restitución múltiple (aquí 'siete veces', número simbólico de plenitud, más alto que el cuádruplo de Ex 22:1), es menos irreparable que el adulterio. El ladrón paga y se restaura; el adúltero (vv.32-35) enfrenta los celos del marido agraviado, que 'no aceptará rescate', daño que 'nunca se apagará'. La lógica es la de una sociedad de honor, en que la ofensa sexual se tiene como imposible de compensar con dinero.