Levítico 26
Empero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,
La sección de las maldiciones (v.14-39) es mucho más larga que la de las bendiciones, desequilibrio también observado en tratados asirios y en el epílogo de Hammurabi, donde las maldiciones se acumulan en detalle. La crítica histórica nota que varios ítems (tierra asolada, ciudades en ruinas, dispersión entre las naciones) describen con precisión la experiencia del exilio babilónico (586 a.C.). Por eso parte de los estudiosos data esta forma final del Código de Santidad en el fin del exilio o en el período postexílico, leyendo el texto como compuesto a la luz de aquella catástrofe; la posición tradicional lo atribuye a Moisés en el Sinaí (v.46), como profecía. No hay consenso.