Capítulos

Inácio aos Esmirniotas

Autoría y Contexto

Ignacio fue obispo de Antioquía de Siria a comienzos del siglo II. Preso y condenado, fue conducido bajo guardia militar a Roma para sufrir martirio, y por el camino escribió siete cartas, una de ellas a la comunidad de Esmirna, en la provincia de Asia. La datación tradicional vincula el viaje al reinado de Trajano, hacia el año 107 d.C.; parte de los estudiosos trabaja con una ventana entre 107 y 117, y una minoría propone fechas más tardías. La cronología sigue en debate, pero el consenso mantiene la composición a comienzos del siglo II.

Las cartas sobreviven en tres recensiones de tamaños distintos. La mayoría de los especialistas considera auténtica la recensión media, en griego, con testimonios en armenio, copto, siríaco y latín, y trata la recensión larga como ampliación posterior. Hubo quienes defendieron que todo el conjunto sería falsificación tardía, pero esa hipótesis es minoritaria. La traducción base utilizada aquí sigue la versión inglesa de Roberts y Donaldson.

Contenido de la Carta

    La realidad de la encarnación y de la pasión

  • Confesión de fe detallada: Cristo de la descendencia de David según la carne, nacido de una virgen, bautizado por Juan, crucificado bajo Poncio Pilatos y Herodes(Inácio aos Esmirniotas 1)
  • Refutación de quienes afirman que Cristo solo pareció sufrir, con el argumento de que tales personas también solo parecen ser cristianas(Inácio aos Esmirniotas 2)
  • La resurrección en la carne

  • Cristo resucitado aún poseía carne: la invitación "tóquenme y vean que no soy un espíritu incorpóreo" y la nota de que comió y bebió con los discípulos después de resucitar(Inácio aos Esmirniotas 3)
  • Aviso contra los maestros que niegan la pasión real, y la lógica de Ignacio: si Cristo sufrió solo en apariencia, entonces su propio martirio también sería solo apariencia(Inácio aos Esmirniotas 4)
  • Crítica a quienes no confiesan que Cristo tuvo un cuerpo verdadero, descritos como envueltos en muerte(Inácio aos Esmirniotas 5)
  • Eucaristía, amor y cuidado de los pobres

  • Advertencia de que ni los seres celestiales escapan al juicio si no creen en la sangre de Cristo, y de que la posición elevada no debe envanecerse(Inácio aos Esmirniotas 6)
  • Los opositores se alejan de la eucaristía por no confesar que ella es la carne de Cristo, y descuidan a la viuda, al huérfano, al oprimido y al hambriento(Inácio aos Esmirniotas 7)
  • El obispo y la Iglesia católica

  • Donde está el obispo, allí esté la multitud, así como, donde está Jesucristo, allí está la Iglesia católica: ocurrencia más antigua conocida de la expresión(Inácio aos Esmirniotas 8)
  • Exhortación a la sobriedad y al arrepentimiento, y al honor debido a Dios y al obispo(Inácio aos Esmirniotas 9)
  • Saludos y noticias finales

  • Agradecimiento por haber recibido a Filo y Reu Agatopo, y por no avergonzarse de las cadenas de Ignacio(Inácio aos Esmirniotas 10)
  • Petición de enviar un delegado a la Iglesia de Antioquía de Siria, ahora en paz(Inácio aos Esmirniotas 11)
  • Saludos por medio de Burro, al obispo, al presbiterio, a los diáconos y a personas nombradas como Tavia, Alce y Dafno(Inácio aos Esmirniotas 12)

Antidocetismo: la Carne de Cristo

Esta es la más explícita de las cartas de Ignacio contra el docetismo, la posición según la cual Cristo solo pareció tener un cuerpo y sufrir. Ignacio insiste en que Cristo nació, fue crucificado y resucitó en carne verdadera. Para reforzar la resurrección corporal, cita una escena en que Cristo dice a los discípulos "tóquenme y vean que no soy un espíritu incorpóreo", y añade que comió y bebió con ellos después de resucitar. La frase citada es próxima a Lucas 24:39, y los estudiosos debaten si Ignacio depende del texto de Lucas, de una tradición oral o de otra fuente. La insistencia en la realidad física de la pasión y de la resurrección es el eje doctrinal de la carta.

La Primera "Iglesia Católica"

En el capítulo 8 aparece la primera ocurrencia conocida de la expresión "Iglesia católica": "donde quiera que esté Jesucristo, allí está la Iglesia católica". El adjetivo griego katholikós significa "universal" o "general", y era término común en la lengua de la época. En el uso de Ignacio indica la Iglesia entera y universal en contraste con la comunidad local, sin designar aún una confesión o institución específica. El sentido confesional posterior, que opone una Iglesia a otras consideradas heréticas o cismáticas, es desarrollo de siglos posteriores. Leer aquí ya a la Iglesia Católica Romana como institución sería un anacronismo: el texto registra el sentido de universalidad, y la expresión fue luego apropiada por distintas tradiciones.