Capítulos

História Eclesiástica - Livro III

Autor y Fecha de Composición

Eusebio de Cesarea, obispo en Palestina, concluyó su Historia Eclesiástica en diez libros hacia el 325. Es la primera historia del cristianismo y la principal fuente sobre la Iglesia de los tres primeros siglos, en gran parte porque Eusebio transcribe documentos y autores hoy perdidos, como Hegesipo, Papías y Policrates.

El Libro III en la Obra

El Libro III va desde la generación inmediatamente posterior a los apóstoles hasta el tiempo de Trajano, a principios del siglo II. Es el libro más importante para el tema de las muertes de los apóstoles, porque reúne las tradiciones sobre los campos de misión de cada uno, la muerte de Pedro y Pablo, el exilio de Juan en Patmos y su fin en Éfeso, el martirio de Simeón de Jerusalén y la sucesión de los obispos. Aquí también está el pasaje en que Eusebio clasifica los libros del Nuevo Testamento, pieza fundamental para la historia de la formación del canon.

Contenido del Libro

Los Campos de Misión de los Apóstoles

El capítulo 1 cita a Orígenes para distribuir a los apóstoles por el mundo conocido: Tomás en Partia, Andrés en Escitia, Juan en Asia, Pedro en las regiones del Ponto, Galacia, Bitinia y Capadocia, después crucificado en Roma, y Pablo predicando desde Jerusalén hasta el Ilírico antes de morir bajo Nerón. Algunas de estas tradiciones son antiguas y bien atestadas, como la de Juan en Asia, presente ya en Ireneo en el siglo II. Otras, como la de Andrés en Escitia, carecen de confirmación. El detalle de la crucifixión de Pedro cabeza abajo proviene de los apócrifos Hechos de Pedro y tiene carácter legendario, aunque fue difundido por Orígenes y Jerónimo.

Juan en Patmos y la Datación del Apocalipsis

Los capítulos 17 y 18 tratan de la persecución de Domiciano y del exilio del apóstol Juan en la isla de Patmos, donde la tradición sitúa la redacción del Apocalipsis. Eusebio apoya la datación en el testimonio de Ireneo, que sitúa la visión al final del reinado de Domiciano, hacia el 95. Esta es la base de la datación tardía del Apocalipsis, hoy mayoritaria, frente a la datación temprana, bajo Nerón, defendida por parte de los estudiosos. La propia existencia de una persecución sistemática bajo Domiciano es debatida: ningún autor pagano contemporáneo la describe, y algunos historiadores la ven como una construcción amplificada por la tradición cristiana posterior.

El Martirio de Simeón y la Carta de Plinio

El capítulo 32 presenta, a partir de Hegesipo, el martirio de Simeón, hijo de Cleofás, segundo obispo de Jerusalén, crucificado bajo Trajano en edad avanzada, que la tradición fija en ciento veinte años. El capítulo 33 cita la correspondencia entre Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, y el emperador Trajano, hacia el 112: uno de los documentos romanos más importantes sobre la actitud del imperio ante los cristianos. Plinio describe a los cristianos cantando himnos a Cristo "como a un dios" y pregunta cómo proceder; Trajano responde que no deben ser buscados, pero sí castigados si son denunciados y comprobados. Eusebio cita el episodio a través de Tertuliano.

El Canon del Nuevo Testamento

El capítulo 25 es uno de los pasajes más citados de la obra. Eusebio clasifica los escritos cristianos en cuatro grupos: los reconocidos por todos, los cuatro Evangelios, Hechos, las cartas de Pablo, la primera de Juan, la primera de Pedro y, con reservas, el Apocalipsis; los disputados pero conocidos, como Santiago, Judas, la segunda de Pedro y la segunda y tercera de Juan; los espurios, como los Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro, la Epístola de Bernabé y la Didajé; y los forjados por los herejes. El término que Eusebio usa para los disputados, antilegomena, y el que usa para los espurios, nothoi, se convirtieron en términos técnicos en el estudio del canon. La posición del Apocalipsis es ambigua: aparece al mismo tiempo entre los reconocidos y entre los dudosos, señal de que su aceptación todavía estaba en discusión en Oriente.

Papías y el Origen de los Evangelios

El capítulo 39 cita a Papías de Hierápolis, la fuente más antigua sobre la composición de los Evangelios. Papías dice que Marcos fue intérprete de Pedro y registró, con exactitud pero sin orden, lo que recordaba de la predicación del apóstol, y que Mateo compuso los oráculos en lengua hebrea. Estos testimonios están en el centro de la crítica moderna de los Evangelios. Papías también distingue dos Juanes, el apóstol y un presbítero del mismo nombre, lo que alimenta el debate sobre la autoría de los escritos joaninos y del Apocalipsis. Eusebio, que rechazaba el milenarismo, critica a Papías por defenderlo y lo llama hombre de entendimiento limitado, un juicio que la historiografía reconoce como tendencioso.

Sobre Esta Traducción

La traducción portuguesa fue realizada a partir de la versión inglesa de Arthur Cushman McGiffert, publicada en 1890 en la serie Nicene and Post-Nicene Fathers y hoy en dominio público. Las secciones numeradas de cada capítulo fueron tratadas como versículos para facilitar la referencia. El aparato crítico de la edición original no fue incluido en el cuerpo del texto.

Valor Histórico

El Libro III es la fuente antigua más rica sobre el destino de los apóstoles y la formación del canon, pero reúne materiales de confiabilidad variable. Las citas de documentos, como la carta de Plinio y las listas de sucesión, tienen valor histórico directo. Las tradiciones sobre los martirios y los campos de misión conservan memorias antiguas mezcladas con elementos legendarios. La lectura se enriquece cuando se distingue lo que Eusebio documenta de lo que recibe de la tradición y de lo que interpreta a la luz de su teología de la historia.