Capítulos
Confissões - Livro XI
Autoría y Fecha de Composición
Las Confesiones fueron escritas por Agustín de Hipona (354-430), obispo en el norte de la África romana, hacia 397-401, en trece libros. Es la primera gran autobiografía espiritual de Occidente y está toda dirigida a Dios en forma de oración. Los nueve primeros libros narran la vida de Agustín hasta la muerte de su madre, Mónica, y los cuatro últimos se vuelcan sobre la memoria, el tiempo y la exégesis del inicio del Génesis. El Libro XI abre esa parte final y más especulativa de la obra.
El Libro XI: el tiempo y la eternidad
El Libro XI comienza el comentario de las primeras palabras del Génesis, "En el principio Dios creó el cielo y la tierra", y de esa frase Agustín extrae dos cuestiones ligadas: la creación por la Palabra eterna y la naturaleza del tiempo. Sostiene que Dios creó todo de la nada, sin materia preexistente, hablando por su Verbo eterno, y que el propio tiempo es criatura, pues comenzó con las cosas mutables. De ahí responde a la objeción sobre qué hacía Dios antes de crear: no hubo antes, porque no hubo tiempo, ya que la eternidad de Dios es un presente permanente, sin pasado ni futuro.
La parte más conocida del libro es el análisis del tiempo, abierto por la formulación "si nadie me pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien pregunta, no lo sé". Agustín muestra que el pasado ya no es, el futuro todavía no es, y el presente, llevado al límite, no tiene extensión. Refuta la idea, que atribuye a un hombre docto, de que el tiempo sea el movimiento de los astros, y propone que el tiempo es una distensión del alma, que mide en sí la expectativa, la atención y la memoria. El libro termina contrastando el conocimiento humano, sujeto a la sucesión, con la ciencia inmutable de Dios.
Contenido del Libro
- Agustín pregunta por qué narra a Dios, dueño de la eternidad, cosas que Dios ya conoce, y responde que confiesa para despertar su propio afecto y el de sus lectores. — (Confissões - Livro XI 1)
- Pide tiempo para meditar en la Ley y que se le abran las Escrituras, queriendo entender las primeras palabras del Génesis sobre la creación del cielo y de la tierra. — (Confissões - Livro XI 2)
- Quiere oír y comprender cómo en el principio Dios hizo el cielo y la tierra, y observa que Moisés, autor del relato, ya partió y no puede ser interrogado. — (Confissões - Livro XI 3)
- El cielo y la tierra proclaman que fueron hechos, pues cambian y varían, y lo que cambia no es por sí mismo, sino recibido de quien permanece inmutable. — (Confissões - Livro XI 4)
- ¿Cómo creó Dios? No como artífice que moldea materia preexistente, pues fuera de Dios nada había: habló y las cosas fueron hechas. — (Confissões - Livro XI 5)
- Si Dios habló para crear, ¿qué voz fue esa? No fue voz corpórea que suena y pasa, pues eso ya supondría criaturas y tiempo existentes. — (Confissões - Livro XI 6)
- Dios crea por su Verbo, dicho de modo eterno y simultáneo, sin palabras sucesivas que comiencen y terminen en el tiempo. — (Confissões - Livro XI 7)
- Ese Verbo es el Principio en que Dios hizo todas las cosas y que también habla al hombre, la Verdad que enseña desde dentro. — (Confissões - Livro XI 8)
- La Sabiduría de Dios habla en lo íntimo del alma, y Agustín confiesa cuán raras y breves son sus aproximaciones a esa luz inmutable. — (Confissões - Livro XI 9)
- Presenta la objeción de los que preguntan qué hacía Dios antes de hacer el cielo y la tierra, y por qué decidió crear solo entonces. — (Confissões - Livro XI 10)
- Responde que en Dios nada es antes ni después: su eternidad es un presente que permanece, sin pasado ni futuro, al contrario del tiempo mutable. — (Confissões - Livro XI 11)
- Rechaza la respuesta burlesca de que Dios preparaba castigos para quien indaga tales cosas, prefiriendo confesar que no sabe antes que burlarse de una pregunta seria. — (Confissões - Livro XI 12)
- No hubo tiempo antes de la creación, pues no hubo criatura: como el propio tiempo es creado, no hay un tiempo en que Dios no hiciera nada. — (Confissões - Livro XI 13)
- La formulación célebre: si nadie le pregunta qué es el tiempo, lo sabe; si quiere explicarlo a quien pregunta, no lo sabe. El pasado ya no es, el futuro todavía no es, y el presente solo existe porque tiende a no ser. — (Confissões - Livro XI 14)
- Examina los tiempos largos y cortos: solo se atribuye extensión al pasado y al futuro, pero el presente, llevado al límite, se reduce a un instante que no tiene extensión. — (Confissões - Livro XI 15)
- Medimos el tiempo mientras pasa, pero ¿cómo medir lo que ya no existe o todavía no existe? — (Confissões - Livro XI 16)
- Si hablamos con verdad del pasado y del futuro, de algún modo son: pregunta dónde están, ya que al narrar y al prever los tomamos como reales. — (Confissões - Livro XI 17)
- Al narrar el pasado, la memoria retiene imágenes de los hechos ya idos; al prever, se anticipan señales y causas presentes, no las cosas futuras en sí. — (Confissões - Livro XI 18)
- Indaga cómo los profetas ven el futuro que todavía no es, y atribuye esa visión a Dios, que enseña al alma a prever por lo que ya le está presente. — (Confissões - Livro XI 19)
- Propone hablar con más propiedad de tres presentes: presente de las cosas pasadas (memoria), de las presentes (visión) y de las futuras (expectativa). — (Confissões - Livro XI 20)
- Retoma la dificultad de medir el tiempo: se mide mientras pasa, no después de pasado ni antes de existir. — (Confissões - Livro XI 21)
- Confiesa que todavía no sabe qué es el tiempo y pide a Dios luz para ese enigma que lo atormenta. — (Confissões - Livro XI 22)
- Rechaza la tesis de que el tiempo sea el movimiento del sol, la luna y los astros: el tiempo mide también el movimiento de cualquier cuerpo, luego no se identifica con el curso de ningún astro. — (Confissões - Livro XI 23)
- El tiempo no es el movimiento de los cuerpos, sino aquello por lo cual medimos ese movimiento, diciendo que uno dura más y otro menos. — (Confissões - Livro XI 24)
- Insiste en su propia perplejidad y ruega a Dios que no se aleje, pues la misma confusión muestra que vive inmerso en el enigma del tiempo. — (Confissões - Livro XI 25)
- Muestra que medir el tiempo por movimientos de sílabas y versos no da medida fija, y concluye que el tiempo es una distensión, al parecer del propio alma. — (Confissões - Livro XI 26)
- Mide el tiempo en la mente: al percibir un sonido que pasa, queda la impresión que imprime en el alma, y es esa impresión presente lo que se mide, no la cosa ya pasada. — (Confissões - Livro XI 27)
- Al recitar un cántico que sabe, la expectativa disminuye y la memoria crece: el alma espera, atiende y recuerda, y lo que espera pasa, por lo que atiende, a lo que recuerda. — (Confissões - Livro XI 28)
- Se reconoce disperso en los tiempos, cuyo orden ignora, y anhela recogerse de esa dispersión para seguir al Uno, olvidando el pasado y extendiéndose hacia lo que está adelante. — (Confissões - Livro XI 29)
- Pide que su mente se afirme en la eternidad de Dios y responde de nuevo a quienes preguntan qué hacía Dios antes del tiempo: entonces no había tiempo alguno. — (Confissões - Livro XI 30)
- Contrasta el conocimiento humano, que cambia en el tiempo, con la ciencia inmutable de Dios, que conoce todas las cosas de modo estable, sin variación ni sucesión. — (Confissões - Livro XI 31)
Por qué confesar a un Dios que ya lo sabe todo
Dios crea por la Palabra eterna, no a partir de materia
La objeción: qué hacía Dios antes de crear
Qué es el tiempo: la pregunta central
El tiempo no es el movimiento de los astros
El tiempo como distensión del alma
De la dispersión en el tiempo a la unidad en la eternidad
Texto y Traducción
El texto base es el latín de las Confessiones, fijado por las ediciones clásicas y presentado aquí en latín junto al portugués. La cita sigue la división tradicional por libro, capítulo y párrafo (por ejemplo, Confesiones XI seguido del número del párrafo), que es la referencia estándar en la erudición agustiniana.