Capítulos

A Cidade de Deus - Livro XVII

La Ciudad de Dios, de Agustín

La Ciudad de Dios es la obra mayor de Agustín de Hipona (354-430), escrita entre aproximadamente 413 y 426 y dividida en veintidós libros. Fue motivada por el saqueo de Roma en 410, que muchos paganos atribuyeron al abandono de los dioses antiguos, y contrapone la ciudad terrena, fundada en el amor de sí, a la ciudad de Dios, fundada en el amor a Dios. Los libros I a X refutan el paganismo. Los libros XI a XXII tratan del origen, del curso y del fin de las dos ciudades. El Libro XVII pertenece a la sección sobre el curso de la ciudad de Dios.

El Libro XVII en la obra

El Libro XVII acompaña lo que Agustín llama la era profética, que hace comenzar con Samuel y extenderse hasta el cautiverio de Babilonia y el regreso de él. Es el libro en que la historia deja de narrarse solo como sucesión de reyes y pasa a leerse como profecía. Agustín trata del rechazo de Saúl y del ascenso de David, de la promesa dinástica hecha a David por el profeta Natán y, sobre todo, de los Salmos, que interpreta como anuncio de Cristo y de la Iglesia. El argumento central es que esas promesas no se agotan en Salomón ni en el reino histórico de Israel, sino que apuntan a otro Rey y otro reino. El recorrido va de David hasta los últimos profetas, enlazando la narración con el tiempo del nacimiento de Cristo.

El método: tipología y el "triple sentido"

Este libro es un caso de estudio del método exegético de Agustín. Propone que las profecías del Antiguo Testamento tienen un triple referente, que ora dicen relación a la Jerusalén terrena, ora a la celestial, ora a ambas, y distingue lo que se dice de modo abierto de lo que se dice de modo tropológico, es decir, en lenguaje figurado que exige interpretación. A partir de allí, lee el cántico de Ana, la promesa a David y los Salmos como figuras de Cristo. El lector crítico notará que ese procedimiento es cristológico por principio: el texto hebreo se lee para confirmar una conclusión ya dada. El propio Agustín reconoce la tensión con la lectura judía, registrando que los "judíos carnales" entienden esos mismos pasajes de otro modo y esperan otro cumplimiento.

El cántico de Ana leído como profecía

El caso más desarrollado del libro es el cántico de Ana, madre de Samuel. Agustín dedica un capítulo entero a argumentar que aquellas palabras exceden la medida de una mujer que da gracias por un hijo y que hablan, por el Espíritu profético, de la Iglesia y de Cristo. Se apoya en detalles del texto, como la estéril que da a luz siete y la mención de reyes y del "ungido" en una época en que todavía no había rey sobre Israel.

“¿Diréis que estas son las palabras de una sola mujer débil, dando gracias por el nacimiento de un hijo? ¿Puede la mente de los hombres ser tan ajena a la luz de la verdad que no perciba que las palabras que esta mujer vierte exceden su medida?”

Agustín de Hipona, A Cidade de Deus - Livro XVII 4:6

Contenido del Libro

Los libros atribuidos a Salomón

Al llegar a Salomón, Agustín registra una distinción que aún divide las tradiciones. Toma tres libros como indudablemente salomónicos y canónicos entre los judíos: Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los Cantares, y observa que la Sabiduría y el Eclesiástico eran atribuidos a Salomón por semejanza de estilo, aunque "los más eruditos" no dudaban de que no eran de él. Reconoce que la Iglesia occidental los recibía como dotados de autoridad, pero admite que lo que no está en el canon de los judíos no puede usarse contra ellos con la misma fuerza. Es la frontera entre los deuterocanónicos y los protocanónicos siendo notada por un Padre del siglo V, mucho antes de las definiciones conciliares posteriores.

Texto y Traducción

El texto aparece aquí en portugués junto al inglés de la traducción clásica de Marcus Dods (1871, dominio público). La cita se hace por libro, capítulo y sección.