Capítulos
A Cidade de Deus - Livro XIII
Autoría y fecha de composición
La Ciudad de Dios (De Civitate Dei) es obra de Agustín de Hipona (354-430), redactada por entregas entre aproximadamente 413 y 426, en 22 libros. La datación está bien documentada: Agustín describe el proyecto y el plan de la obra en sus Retractaciones y en la correspondencia, y la larga gestación explica por qué el tono de los primeros libros (respuesta directa al saqueo de Roma de 410) difiere del de los últimos. El Libro XIII pertenece a la fase intermedia, ya dentro del bloque doctrinal.
La Ciudad de Dios, de Agustín
La obra nace de una polémica concreta. En 410 los godos de Alarico saquearon Roma, y los paganos atribuyeron la caída al abandono de los dioses antiguos, en represalia por la cristianización del Imperio. Agustín invierte la acusación: los libros I a X refutan el paganismo y niegan que los dioses hayan garantizado jamás prosperidad terrenal o vida eterna; los libros XI a XXII exponen el origen, el curso y el fin de dos ciudades, la terrena fundada en el amor de sí hasta el desprecio de Dios, y la ciudad de Dios fundada en el amor de Dios hasta el desprecio de sí. El esquema es teológico, no un relato histórico de Roma, y esa es la clave para leer cada libro del segundo bloque.
El Libro XIII en la obra
El Libro XIII trata de la entrada de la muerte en el mundo. Continuando la narración del origen de las dos ciudades, Agustín sostiene que la muerte humana es penal: no formaba parte de la naturaleza creada, sino que sobrevino como castigo por el pecado de Adán, transmitido a toda su descendencia. En el primer capítulo recuerda que el hombre, a diferencia de los ángeles, fue hecho de modo que la obediencia le traería inmortalidad sin muerte, y la desobediencia, muerte con justa sentencia ((A Cidade de Deus - Livro XIII 1)). La tesis central distingue dos sentidos de muerte que estructuran todo el libro.
La distinción decisiva es entre primera y segunda muerte. La primera es la separación del alma y del cuerpo, común a todos; la segunda es la condenación eterna en que el alma, abandonada por Dios, permanece unida al cuerpo en el suplicio sin fin ((A Cidade de Deus - Livro XIII 2)). Agustín explora las paradojas de esto: discute si hay un instante exacto del morir, si la vida mortal no debería llamarse más bien muerte, y si alguien puede estar al mismo tiempo vivo y muerto ((A Cidade de Deus - Livro XIII 11)). Sobre la amenaza del Génesis, "el día que de él comieres, ciertamente morirás", responde que abarca todas las muertes a la vez: la del cuerpo, la del alma y la segunda ((A Cidade de Deus - Livro XIII 12)).
“La muerte del alma ocurre cuando Dios la abandona, así como la muerte del cuerpo ocurre cuando el alma lo abandona. Por tanto, la muerte de ambos, es decir, del hombre entero, ocurre cuando el alma, abandonada por Dios, abandona el cuerpo.”Agustín de Hipona, A Cidade de Deus - Livro XIII 2:1
La segunda mitad del libro es apologética y responde a los filósofos, sobre todo a los platónicos. Contra quienes juzgan que ningún cuerpo terrestre puede volverse incorruptible y eterno, y que el peso de la materia impide a la carne habitar el cielo, Agustín defiende la resurrección corporal ((A Cidade de Deus - Livro XIII 17)). Señala una inconsistencia en Platón, quien negaba cuerpos eternos a los hombres pero prometía cuerpos eternos a los dioses inferiores ((A Cidade de Deus - Livro XIII 16)). El cierre desarrolla, a partir de 1 Corintios 15, la oposición entre cuerpo animal y cuerpo espiritual: el santo resucitado tendrá un cuerpo real, de carne, pero vivificado por el Espíritu, con la sustancia mas no el peso ni la corrupción de la carne ((A Cidade de Deus - Livro XIII 23)). Adán fue hecho alma viviente; el último Adán, Cristo, espíritu vivificante.
Contenido del Libro
- De la caída del primer hombre, por la cual se contrajo la mortalidad — (A Cidade de Deus - Livro XIII 1)
- De la muerte que puede afectar al alma inmortal y de aquella a la que el cuerpo está sujeto — (A Cidade de Deus - Livro XIII 2)
- Si la muerte transmitida a todos por el pecado de los primeros padres es castigo del pecado también para los justos — (A Cidade de Deus - Livro XIII 3)
- Por qué la muerte no se perdona a quienes, por la gracia de la regeneración, son absueltos del pecado — (A Cidade de Deus - Livro XIII 4)
- Cómo los impíos hacen mal uso de la ley, que es buena, y los buenos hacen buen uso de la muerte, que es un mal — (A Cidade de Deus - Livro XIII 5)
- Del mal de la muerte en general, considerada como la separación del alma y del cuerpo — (A Cidade de Deus - Livro XIII 6)
- De la muerte que los no bautizados sufren por la confesión de Cristo — (A Cidade de Deus - Livro XIII 7)
- Que los santos, al sufrir la primera muerte por amor a la verdad, son librados de la segunda — (A Cidade de Deus - Livro XIII 8)
- Si el momento de la muerte, en que cesa la sensación, ocurre en la experiencia de los que mueren o en la de los que ya han muerto — (A Cidade de Deus - Livro XIII 9)
- De la vida de los mortales, que debería llamarse muerte más que vida — (A Cidade de Deus - Livro XIII 10)
- Si alguien puede estar al mismo tiempo vivo y muerto — (A Cidade de Deus - Livro XIII 11)
- Qué muerte pretendía Dios al amenazar a los primeros padres con la muerte si desobedecían su mandamiento — (A Cidade de Deus - Livro XIII 12)
- Cuál fue el primer castigo de la transgresión de los primeros padres — (A Cidade de Deus - Livro XIII 13)
- En qué estado fue hecho el hombre por Dios y en qué condición cayó por la elección de su propia voluntad — (A Cidade de Deus - Livro XIII 14)
- Que Adán abandonó a Dios antes de que Dios lo abandonara, y que ese alejamiento fue la primera muerte del alma — (A Cidade de Deus - Livro XIII 15)
- Sobre los filósofos que juzgan que la separación del alma y del cuerpo no es penal, aunque Platón promete a los dioses inferiores cuerpos eternos — (A Cidade de Deus - Livro XIII 16)
- Contra los que afirman que los cuerpos terrestres no pueden volverse incorruptibles y eternos — (A Cidade de Deus - Livro XIII 17)
- De los cuerpos terrestres, que los filósofos niegan que puedan estar en las regiones celestes por ser atraídos hacia la tierra por su peso — (A Cidade de Deus - Livro XIII 18)
- Contra la opinión de quienes no creen que los primeros hombres habrían sido inmortales si no hubieran pecado — (A Cidade de Deus - Livro XIII 19)
- Que la carne que ahora descansa en paz será resucitada para una perfección que los primeros padres nunca disfrutaron — (A Cidade de Deus - Livro XIII 20)
- Del Paraíso, que puede entenderse en sentido espiritual sin sacrificar la verdad histórica del relato — (A Cidade de Deus - Livro XIII 21)
- Que los cuerpos de los santos, tras la resurrección, serán espirituales, aunque la carne no se convertirá en espíritu — (A Cidade de Deus - Livro XIII 22)
- Lo que debemos entender por cuerpo animal y cuerpo espiritual, y de los que mueren en Adán y de los que son vivificados en Cristo — (A Cidade de Deus - Livro XIII 23)
- Cómo entender el soplo de Dios por el que "el primer hombre fue hecho alma viviente" y aquel por el que el Señor transmitió su Espíritu a los discípulos — (A Cidade de Deus - Livro XIII 24)
La muerte como castigo del pecado (caps. 1 a 8)
El instante y la naturaleza del morir (caps. 9 a 11)
La muerte amenazada y la primera transgresión (caps. 12 a 15)
Réplica a los filósofos sobre el cuerpo (caps. 16 a 19)
La resurrección y el cuerpo espiritual (caps. 20 a 24)
Texto y Traducción
El texto aquí presentado está en portugués junto al inglés de la traducción clásica de Marcus Dods (1871, dominio público). La cita sigue la convención estándar de la obra: por libro, capítulo y sección.