Capítulos
A Cidade de Deus - Livro XI
Autoría y fecha de composición
La Ciudad de Dios (De Civitate Dei) es obra de Agustín de Hipona (354-430), obispo en el norte de África. La autoría no se discute: el propio Agustín la inventaría en las Retractaciones y la obra es citada bajo su nombre ya en la generación siguiente. La composición se extendió por más de una década, de aproximadamente 413 a 426, y los veintidós libros fueron publicados en partes a lo largo de ese periodo. El detonante declarado es el saqueo de Roma por los godos de Alarico en 410, que los paganos atribuían al abandono de los dioses antiguos después de que el Imperio se hizo cristiano. Agustín responde con una teología de la historia: dos comunidades, la ciudad terrena y la ciudad de Dios, formadas por dos amores opuestos, el amor de sí hasta el desprecio de Dios y el amor de Dios hasta el desprecio de sí.
El Libro XI en la obra
Los diez primeros libros son polémicos: refutan el culto pagano y la filosofía que lo sustentaba. El Libro XI abre la segunda mitad, dedicada al origen, el desarrollo y el fin de las dos ciudades, y trata específicamente del comienzo de ellas. Agustín retoma el programa en el primer capítulo, recordando que ya respondió a los enemigos de la ciudad en los diez libros anteriores y que ahora pasará a exponer sus fundamentos, establecidos en la diferencia que surgió entre los ángeles.
“Me esforzaré por tratar del origen, el progreso y los destinos merecidos de las dos ciudades, las cuales en este mundo presente están mezcladas y, por así decirlo, entretejidas.”Agustín de Hipona, A Cidade de Deus - Livro XI 1:5
El argumento parte de lo que puede conocerse de Dios y por qué vía, estableciendo que ese conocimiento pasa por el Mediador, el hombre Cristo Jesús, y que la fuente es la autoridad de las Escrituras canónicas. De ahí Agustín desciende al relato del Génesis. Discute si el mundo tuvo principio, y responde que el mundo no fue creado en el tiempo, sino con el tiempo, ya que el tiempo solo existe donde hay criatura mutable cuyo movimiento lo mida. Trata de la naturaleza de los primeros seis días, que tienen mañana y tarde incluso antes de que exista el sol, y del descanso del séptimo.
El centro del libro es la creación y la prueba de los ángeles. Es en la división entre los ángeles que permanecieron fieles y los que cayeron donde Agustín sitúa la primera separación entre las dos comunidades. De ello extrae su respuesta al problema del mal: el mal no es una naturaleza ni tiene causa eficiente positiva, es un defecto de la voluntad en una naturaleza buena, de modo que hasta la voluntad mala prueba la bondad de la naturaleza que corrompe. A lo largo del recorrido Agustín corrige a Orígenes, a quien acusa de hacer de las almas ángeles rebajados por castigo, y rechaza la idea de cualquier mal natural en la creación.
El libro adelanta también un motivo que Agustín desarrollará en De Trinitate: el vestigio de la Trinidad en la criatura. En la propia mente humana, que existe, sabe que existe y ama ese existir y ese saber, lee una imagen de la Trinidad, y en ese contexto formula la anticipación del cogito, "si fallor, sum" (si me engaño, soy), opuesta de antemano a los escépticos de la Academia. Discute también el simbolismo del número seis, perfecto por ser la suma de sus partes alícuotas, y cierra tratando las dos sociedades de ángeles como la luz y las tinieblas separadas en el primer día. Es el punto donde la controversia antipagana cede lugar a la exposición teológica de las dos ciudades.
Contenido del Libro
- De la parte de la obra en que se comienza a exponer el origen y el fin de las dos ciudades — (A Cidade de Deus - Livro XI 1)
- Del conocimiento de Dios, al que nadie llega sino por el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús — (A Cidade de Deus - Livro XI 2)
- De la autoridad de las Escrituras canónicas, compuestas por el Espíritu divino — (A Cidade de Deus - Livro XI 3)
- Que el mundo no existe sin principio, ni fue creado por un nuevo decreto de Dios que pasara a querer lo que antes no quería — (A Cidade de Deus - Livro XI 4)
- Que no deben buscarse eras infinitas de tiempo antes del mundo, ni espacios infinitos antes de él — (A Cidade de Deus - Livro XI 5)
- Que el mundo y el tiempo tuvieron un único principio, y ninguno precedió al otro — (A Cidade de Deus - Livro XI 6)
- De la naturaleza de los primeros días, que tuvieron mañana y tarde antes de que existiera el sol — (A Cidade de Deus - Livro XI 7)
- Qué debe entenderse por el descanso de Dios en el séptimo día, después de la obra de los seis días — (A Cidade de Deus - Livro XI 8)
- Lo que las Escrituras nos enseñan a creer acerca de la creación de los ángeles — (A Cidade de Deus - Livro XI 9)
- La Trinidad simple e inmutable, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios, en quien sustancia y cualidad se identifican — (A Cidade de Deus - Livro XI 10)
- Si los ángeles que cayeron participaron de la bienaventuranza de la que los ángeles santos siempre gozaron desde la creación — (A Cidade de Deus - Livro XI 11)
- Comparación entre la bienaventuranza de los justos, que aún no recibieron la recompensa, y la de los primeros padres en el paraíso — (A Cidade de Deus - Livro XI 12)
- Si todos los ángeles fueron creados en un estado común de felicidad, sin que los caídos supieran que caerían ni los firmes tuvieran certeza de su perseverancia — (A Cidade de Deus - Livro XI 13)
- Explicación de lo que se dice del diablo, que no permaneció en la verdad, porque la verdad no estaba en él — (A Cidade de Deus - Livro XI 14)
- Cómo deben entenderse las palabras: "El diablo peca desde el principio" — (A Cidade de Deus - Livro XI 15)
- De las órdenes y diferencias de las criaturas, evaluadas por su utilidad o según las gradaciones naturales del ser — (A Cidade de Deus - Livro XI 16)
- Que el defecto de la maldad no es naturaleza, sino contrario a la naturaleza, y tiene origen en la voluntad, no en el Creador — (A Cidade de Deus - Livro XI 17)
- De la belleza del universo, que se hace más brillante, por la ordenación de Dios, mediante la oposición de los contrarios — (A Cidade de Deus - Livro XI 18)
- Qué debe entenderse por las palabras "Dios separó la luz de las tinieblas" — (A Cidade de Deus - Livro XI 19)
- De las palabras que siguen a la separación entre la luz y las tinieblas: "Y vio Dios que la luz era buena" — (A Cidade de Deus - Livro XI 20)
- Del conocimiento y la voluntad eternos e inmutables de Dios, por los cuales todo lo que hizo le agradó en el designio y en el resultado — (A Cidade de Deus - Livro XI 21)
- De los que no aprueban ciertas cosas de esta buena creación y piensan que hay algún mal natural — (A Cidade de Deus - Livro XI 22)
- Del error en que incurre la doctrina de Orígenes — (A Cidade de Deus - Livro XI 23)
- De la divina Trinidad y de las señales de su presencia esparcidas por doquier en sus obras — (A Cidade de Deus - Livro XI 24)
- Sobre la división de la filosofía en tres partes — (A Cidade de Deus - Livro XI 25)
- De la imagen de la suprema Trinidad que de algún modo se encuentra en la naturaleza humana, incluso en su estado presente — (A Cidade de Deus - Livro XI 26)
- De la existencia, del conocimiento de ella y del amor de ambos — (A Cidade de Deus - Livro XI 27)
- Si debe amarse el propio amor con que amamos la existencia y su conocimiento, para así asemejarnos más a la imagen de la divina Trinidad — (A Cidade de Deus - Livro XI 28)
- Del conocimiento con que los santos ángeles conocen a Dios en su esencia y ven en el arte del Artífice las causas de sus obras — (A Cidade de Deus - Livro XI 29)
- De la perfección del número seis, el primer número compuesto por sus partes alícuotas — (A Cidade de Deus - Livro XI 30)
- Del séptimo día, en el que se celebran la plenitud y el reposo — (A Cidade de Deus - Livro XI 31)
- Sobre la opinión de que los ángeles fueron creados antes del mundo — (A Cidade de Deus - Livro XI 32)
- De las dos comunidades de ángeles, diferentes y desemejantes, no impropiamente designadas con los nombres de luz y tinieblas — (A Cidade de Deus - Livro XI 33)
- De la opinión de que los ángeles serían designados en la separación de las aguas por el firmamento, y de la que sostiene que las aguas no fueron creadas — (A Cidade de Deus - Livro XI 34)
Programa, conocimiento de Dios y autoridad de las Escrituras
La creación del mundo, el tiempo y los seis días
La creación y la prueba de los ángeles
La caída del diablo y el origen del mal
Luz y tinieblas: la exégesis de la creación y la Trinidad en las criaturas
La imagen de la Trinidad en el hombre y la perfección de los números
Las dos comunidades de ángeles: luz y tinieblas
Texto y Traducción
Texto en portugués junto al inglés de la traducción clásica de Marcus Dods (1871, dominio público). La cita sigue la división tradicional por libro, capítulo y sección.