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A Cidade de Deus - Livro V

La obra y su autor

La Ciudad de Dios (De Civitate Dei) es obra de Agustín de Hipona (354-430), escrita a lo largo de aproximadamente trece años, entre 413 y 426, en 22 libros. El detonante fue el saqueo de Roma por los visigodos de Alarico en 410, que los paganos atribuían al abandono de los antiguos dioses después de que el cristianismo se convirtiera en la religión del imperio. Agustín responde contrastando dos ciudades: la terrena, fundada en el amor de sí misma hasta el desprecio de Dios, y la ciudad de Dios, fundada en el amor a Dios hasta el desprecio de sí. Los libros I a X refutan el paganismo; los libros XI a XXII narran el origen, el curso y el fin de las dos ciudades. El Libro V cierra el bloque que investiga si los dioses garantizaban prosperidad temporal a sus adoradores.

El argumento del Libro V

El libro se mueve en dos frentes. En el primero, Agustín niega que el imperio haya sido obra del azar o del destino y, en particular, desmonta la astrología. Ya abre el prefacio afirmando que los reinos humanos son establecidos por la providencia divina, y que quien llame destino a eso debe corregir el lenguaje (

  • capítulo 1(A Cidade de Deus - Livro V 1:2)
  • ). El argumento empírico contra los astrólogos es el caso de los gemelos: concebidos en el mismo instante y nacidos con un intervalo mínimo, tienen carácter, salud, profesión y muerte muchas veces opuestos, y Agustín recurre a Esaú y Jacob como ejemplo bíblico de esa divergencia.

    En el segundo frente, enfrenta a Cicerón, quien, para preservar el libre albedrío, había negado que Dios tenga presciencia del futuro. Agustín considera eso peor que el error estoico: confesar que Dios existe y negar que Él conozca el futuro es, para él, renunciar a la propia divinidad. La solución agustiniana rechaza el dilema: Dios prevé todas las cosas, y aun así actuamos por voluntad, porque las propias voluntades humanas entran en el orden de causas que Dios previó. Ese argumento, expuesto en el capítulo 9, es uno de los pasajes más citados en la historia de la discusión sobre libertad y omnisciencia.

    “Afirmamos tanto que Dios conoce todas las cosas antes de que sucedan, como que hacemos por nuestro libre albedrío todo lo que sabemos y sentimos que es hecho por nosotros únicamente porque lo queremos.”

    Agostinho de Hipona, A Cidade de Deus - Livro V 9:13

    La tercera parte explica por qué Dios extendió el imperio de un pueblo que no lo adoraba. La respuesta de Agustín es el amor a la gloria. Citando a Salustio y Virgilio, muestra que los antiguos romanos refrenaron la codicia y el placer a cambio del elogio humano y del deseo de reinar, y que Dios recompensó esas virtudes cívicas con dominio temporal (

  • capítulo 12(A Cidade de Deus - Livro V 12:3)
  • ). Pero matiza el elogio: el amor a la gloria es un vicio útil, que solo refrena vicios peores, y la virtud verdadera se contenta con el juicio de la propia conciencia, no con el aplauso de los hombres. Los romanos ya recibieron aquí su recompensa; los ciudadanos de la ciudad celestial deben buscar otra.

    El libro termina distinguiendo la falsa felicidad de la verdadera. Reinar por mucho tiempo, vencer enemigos y morir en paz son bienes que hasta los adoradores de demonios alcanzan; el emperador cristiano es feliz, dice Agustín, si gobierna con justicia, es lento para castigar y pronto para perdonar, y teme a Dios (

  • capítulo 24(A Cidade de Deus - Livro V 24:2)
  • ). Los últimos capítulos ilustran la tesis con la derrota de Radagaiso y con los retratos de Constantino y Teodosio.

    Contenido del Libro

    Texto y traducción

    El texto en portugués aparece aquí junto al inglés de la traducción clásica de Marcus Dods (1871, dominio público). La cita sigue la división tradicional de la obra por libro, capítulo y sección.