Vida de Santo Antão 6

A biografia (séc. IV) que Atanásio escreveu do pai do monaquismo cristão: a renúncia de Antão, suas lutas com os demônios no deserto, o longo discurso sobre o discernimento dos espíritos, os milagres, os debates com os filósofos gregos e a sua morte. Um dos livros mais influentes da história do cristianismo, leitura que ajudou a converter Agostinho

Pero cuando se vio rodeado de muchos, sin que le fuese permitido retirarse según su intento, como deseaba, temiendo, por causa de los signos que el Señor realizaba por medio de él, que o bien él se ensoberbeciera, o que algún otro pensara en su respecto más de lo que debía pensar, reflexionó y resolvió ir a la alta Tebaida, entre aquellos a quienes era desconocido. Y habiendo recibido panes de los hermanos, se sentó a la orilla del río, observando si pasaría un barco para que, embarcando en él, pudiera subir el río con ellos. Mientras consideraba estas cosas, vino del alto una voz: '¿Antonio, adónde vas y por qué?' Pero él, sin perturbarse en nada, y como estuviese acostumbrado a ser llamado así con frecuencia, prestando oídos a la voz, respondió, diciendo: 'Como la multitud no me deja estar en paz, quiero ir a la alta Tebaida por causa de los muchos obstáculos que me sobrevienen aquí, y principalmente porque me exigen cosas más allá de mis fuerzas.' Pero la voz le dijo: 'Aunque vayas a la Tebaida, o incluso que, como tienes en mente, bajes a Bucolia, tendrás que soportar más, sí, el doble del trabajo. Pero si realmente quieres estar en quietud, parte ahora para el desierto interior.' Y cuando Antonio dijo: '¿Quién me mostrará el camino, pues no lo conozco?', inmediatamente la voz le señaló unos sarracenos prestos a seguir por aquel camino. Entonces Antonio se aproximó a ellos, se acercó y pidió que pudiera ir con ellos al desierto. Y ellos, como si hubiesen sido ordenados por la Providencia, lo recibieron de buena voluntad. Y habiendo viajado con ellos tres días y tres noches, llegó a una montaña muy alta, y al pie de la montaña corría una fuente clara, cuyas aguas eran dulces y muy frías; del lado de afuera había una llanura y algunas palmeras descuidadas.