Vida de Santo Antão 1
A biografia (séc. IV) que Atanásio escreveu do pai do monaquismo cristão: a renúncia de Antão, suas lutas com os demônios no deserto, o longo discurso sobre o discernimento dos espíritos, os milagres, os debates com os filósofos gregos e a sua morte. Um dos livros mais influentes da história do cristianismo, leitura que ajudou a converter Agostinho
Pero el diablo, que odia y envidia lo que es bueno, no pudo soportar ver tal resolución en un joven, e intentó llevar a cabo contra él lo que estaba acostumbrado a realizar contra los otros. Primero de todo, procuró apartarlo de la disciplina, susurrándole el recuerdo de su riqueza, el cuidado de la hermana, los lazos de parentesco, el amor al dinero, el amor a la gloria, los varios placeres de la mesa y las demás distracciones de la vida, y, por fin, la dificultad de la virtud y el trabajo que ella exige; sugirió también la debilidad del cuerpo y la extensión del tiempo. En una palabra, levantó en la mente de él una gran polvareda de debate, queriendo desviarlo de su firme propósito. Pero cuando el enemigo se vio demasiado débil para la determinación de Antón, y antes bien vencido por la firmeza de él, derribado por su gran fe y caído por sus constantes oraciones, entonces, por fin, poniendo su confianza en las armas que están 'en el ombligo de su vientre' y jactándose de ellas, pues son su primera trampa para los jóvenes, atacó al joven, perturbándolo de noche y atormentándolo de día, de modo que hasta los que miraban veían la lucha que se trababa entre ellos. Uno sugería pensamientos impuros y el otro los combatía con oraciones: uno lo inflamaba de lujuria, el otro, como quien parecía sonrojarse, fortalecía el cuerpo con fe, oraciones y ayuno. Y el diablo, criatura infeliz, una noche llegó hasta tomar la forma de una mujer e imitó todos sus actos, simplemente para seducir a Antón. Pero él, con la mente llena de Cristo y de la nobleza por Él inspirada, y considerando la espiritualidad del alma, apagó el carbón del engaño del otro. Nuevamente el enemigo le sugirió la facilidad del placer. Pero él, como un hombre lleno de furor y tristeza, volvió sus pensamientos hacia el fuego amenazante y la lombriz que roe, y, oponiendo estas cosas a su adversario, atravesó la tentación ileso. Todo esto era motivo de vergüenza para su enemigo. Pues él, que se juzgaba semejante a Dios, era ahora escarnecido por un joven; y él, que se jactaba contra la carne y la sangre, estaba siendo puesto en fuga por un hombre en la carne. Pues el Señor estaba trabajando con Antón, el Señor que por nosotros tomó carne y dio al cuerpo la victoria sobre el diablo, de modo que todos los que verdaderamente luchan pueden decir: 'no yo, sino la gracia de Dios que estaba conmigo.'