Vida de Santo Antão 1
A biografia (séc. IV) que Atanásio escreveu do pai do monaquismo cristão: a renúncia de Antão, suas lutas com os demônios no deserto, o longo discurso sobre o discernimento dos espíritos, os milagres, os debates com os filósofos gregos e a sua morte. Um dos livros mais influentes da história do cristianismo, leitura que ajudou a converter Agostinho
Y, nuevamente, al entrar en la iglesia, oyendo al Señor decir en el Evangelio: 'No se preocupen por el mañana', no pudo quedarse más tiempo, sino que salió y dio a los pobres también aquellas cosas. Habiendo confiado a la hermana a vírgenes conocidas y fieles, y la colocó en un convento para ser criada, se dedicó de ahí en adelante, fuera de su casa, a la disciplina, cuidándose a sí mismo y entrenándose con paciencia. Pues aún no había tantos monasterios en Egipto, y ningún monje siquiera conocía el desierto distante; pero todos los que querían cuidarse a sí mismos practicaban la disciplina en soledad, cerca del propio pueblo. Ahora, había entonces, en el pueblo vecino, un hombre viejo que vivía la vida de eremita desde su juventud. Antón, después de ver a ese hombre, lo imitó en la piedad. Y, al principio, pasó a permanecer en lugares fuera del pueblo: entonces, si oía hablar de un buen hombre en algún lugar, como la abeja prudente, iba a buscarlo, y no volvía a su propio palacio hasta no haberlo visto; y regresaba, habiendo recibido del buen hombre como que provisiones para su jornada en el camino de la virtud. Habitando allí al principio, afirmó su propósito de no volver a la morada de los padres ni al recuerdo de los parientes; sino de guardar todo su deseo y energía para perfeccionar su disciplina. Trabajaba, sin embargo, con las manos, habiendo oído: 'quien es perezoso, no coma'; y parte gastaba con pan y parte daba a los necesitados. Y era constante en la oración, sabiendo que el hombre debe orar en secreto, sin cesar. Pues él había dado tanta atención a lo que se leía que nada de lo que estaba escrito caía por tierra para él, sino que se acordaba de todo, y después su memoria le servía de libros.