Segunda Apología de Justino Mártir 9

Existe una justicia eterna

Y los que se consideran filósofos no aleguen que son apenas ruidos y espantapájaros lo que afirmamos sobre el castigo que los inicuos sufrirán en el fuego eterno, y que nosotros exigimos que los hombres vivan rectamente por miedo y no porque la virtud es bella y gratificante. A ellos responderemos brevemente: si la cosa no es como decimos, entonces no existe Dios o, si existe, no le importan nada los hombres; la virtud y el vicio nada serían, como ya dijimos, ni los legisladores castigarían con justicia a los que transgreden las buenas ordenaciones.
Sin embargo, como los legisladores no son injustos y el Padre de ellos enseña, a través del Verbo, a hacer lo que él mismo hace, no son injustos los que se adhieren a ellos.
Y si nos objetan que existe diversidad de leyes entre los hombres y que aquello que unos consideran bueno, otros lo consideran malo, y lo que es bello para estos es vergonzoso para aquellos, respondemos de la manera que sigue.
En primer lugar, sabemos que los ángeles malos establecen leyes semejantes a su propia maldad, en las cuales se complacen los hombres que están con ellos; por otro lado, al llegar después la recta razón, ella demuestra que ni todas las opiniones, ni todas las leyes son buenas, mas unas son buenas y otras malas. Así o algo semejante responderemos a ellos. Y, si hubiera necesidad, lo diremos más en pormenores. Por ahora, vuelvo a lo que me propuse.