Segunda Apología de Justino Mártir 5
Dios no tiene nombre
El Padre del universo, siendo ingénito, no tiene nombre impuesto, pues todo aquel que tiene nombre supone otro más antiguo que se lo haya impuesto.
Padre, Dios, Creador, Señor, Soberano no son propiamente nombres, sino denominaciones tomadas de sus beneficios y de sus obras.
En cuanto a su Hijo, el único que propiamente se dice Hijo, el Verbo, que está con él antes de las criaturas y es engendrado, cuando en el principio creó y ordenó por su medio todas las cosas, se llama Cristo por su unción y porque Dios ordenó por su medio todas las cosas, nombre que también comprende un sentido incognoscible, de la misma manera que la denominación "dios" no es nombre, sino una concepción ingénita de la naturaleza humana de una realidad inexplicable.
"Jesús", en cambio, es nombre de hombre que tiene su propia significación de "salvador". Sí, en efecto, como ya dijimos, el Verbo se hizo hombre por designio de Dios Padre y nació para la salvación de los que creen y destrucción de los demonios. Podéis comprobarlo por aquello que, ahora mismo, está aconteciendo ante vuestros ojos. De hecho, en todo el mundo y en vuestra propia ciudad imperial, muchos de los nuestros, esto es, cristianos, conjurando en el nombre de Jesús Cristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilato, curaron y aún ahora continúan curando a muchos endemoniados que no pudieron ser curados por todos los otros exorcistas, encantadores y hechiceros. Y así destruyen y expulsan a los demonios que poseen a los hombres.