Segunda Apología de Justino Mártir 15
[Yo desprecié la enseñanza impía y engañosa de mi nación.]
Si consentís en publicar este libro, nosotros querríamos llevarlo al conocimiento de todos, a fin de que, si es posible, se conviertan, porque fue sólo para ese fin que escribí estos discursos.
En efecto, según juicio prudente, nuestras doctrinas no son vergonzosas, sino superiores a toda filosofía humana. Si no son tales, al menos no se parecen a las de Sotades, Filénida, Arquéstrato, Epicuro y otros, ni son semejantes a las de poetas que, oralmente o por escrito, vosotros permitís que sean conocidas por todo el mundo.
Hecho lo que dependía de nosotros, aquí ponemos punto final. Añadimos nuestras súplicas a Dios, para que a todos los hombres de todo el mundo sea concedido conocer la verdad.
Ojalá también vosotros, en vuestro interés, juzguéis con justicia, de acuerdo con vuestra piedad y filosofía.