Segunda Apología de Justino Mártir 14
pues en la naturaleza humana existe la facultad de conocer el bien y el mal, y ellos, que nos condenan sin saber si practicamos las cosas vergonzosas de que nos acusan, se complacen con dioses que las hicieron y aún exigen de los hombres cosas semejantes. De modo que, por el hecho de condenarnos a muerte, a la cárcel y a otra pena semejante, como si hubiésemos hecho tales cosas, ellos dan la sentencia contra sí mismos, sin que sean necesarios otros jueces.