Segunda Apología de Justino Mártir 10

En efecto, nadie creyó en Sócrates, hasta que él dio su vida por esa doctrina; en Cristo, sin embargo, que en parte fue conocido por Sócrates, - pues él era y es el Verbo que está en todo, y fue quien predijo el futuro a través de los profetas y, hecho de nuestra naturaleza, por mismo nos enseñó estas cosas - en Cristo creyeron no solo filósofos y hombres cultos, sino también artesanos y personas totalmente ignorantes, que supieron despreciar la opinión, el miedo y la muerte; porque él es la virtud del Padre inefable y no un vaso de humana razón.