Primera Apología de Justino Mártir 66

De hecho, no tomamos estas cosas como pan común o bebida ordinaria, mas de la manera como Jesucristo, nuestro Salvador, hecho carne por fuerza del Verbo de Dios, tuvo carne y sangre por nuestra salvación, así nos enseñó que, por virtud de la oración al Verbo que procede de Dios, el alimento sobre el cual fue dicha la acción de gracias -alimento con el cual, por transformación, se nutren nuestra sangre y nuestra carne- es la carne y la sangre de aquel mismo Jesús encarnado.