Primera Apología de Justino Mártir 55

La cruz desconocida por los demonios

Sin embargo, en ningún lugar y en ninguno de los supuestos hijos de Zeus remedaron la crucifixión, por no haberla entendido, pues, conforme dijimos antes, todo lo que se refiere a la cruz fue dicho de forma simbólica.
Ella es justamente, como predijo el profeta, el mayor símbolo de su fuerza y de su imperio, como se manifiesta todavía por las mismas cosas que caen bajo nuestros ojos. En efecto, considerad si todo lo que existe en el mundo puede ser administrado o tener comunicación entre sin esa figura.
De hecho, no es posible surcar el mar si ese trofeo de victoria, que aquí se llama vela, no se mantiene en pie en el barco; sin ella no se ara la tierra; tampoco los cavadores y artesanos realizan su trabajo sin instrumentos que tienen esa figura.
La propia figura humana no se distingue en cualquier otra cosa de los animales irracionales, sino por ser recta, poder abrir los brazos y llevar, partiendo de frente, prominente, la llamada nariz, por la cual se verifica la respiración del animal, y que no muestra otra cosa que la forma de la cruz.
Y el profeta habló de esta manera: "La respiración delante de nuestro rostro, Cristo Señor".
Y aún vuestras propias insignias dejan manifiesta la fuerza de esa figura, esto es, vuestros estandartes y trofeos de victoria, con los cuales en todo lugar realizáis vuestras marchas, mostrando las señales del imperio y del poder, hasta cuando lo hacéis sin daros cuenta de ellos.
Las propias imágenes de vuestros emperadores, cuando mueren, son consagradas por vosotros con esa figura, y vosotros los llamáis dioses en vuestras inscripciones.
Una vez que los exhortamos por el raciocinio y por una figura patente, en la medida de nuestras fuerzas, de aquí en adelante nosotros no nos sentiremos irresponsables, aunque continuéis incrédulos, pues lo que dependía de nosotros ya fue hecho y llegó al fin.