Primera Apología de Justino Mártir 54

Las fábulas paganas

Al contrario, los que enseñan los mitos inventados por los poetas no pueden ofrecer ninguna prueba a los jóvenes que los aprenden de memoria. Y nosotros demostramos que fueron dichos por obra de los demonios perversos, para engañar y extraviar al género humano.
En efecto, oyendo a los profetas anunciar que Cristo vendría y que los hombres impíos serían castigados a través del fuego, colocaron al frente a muchos que se dijeron hijos de Zeus, creyendo que así conseguirían que los hombres considerasen las cosas acerca de Cristo como un cuento de hadas, semejante a los contados por los poetas.
Todo se propagó principalmente entre los griegos y otras naciones, donde más los demonios habían oído, por el anuncio de los profetas, que se debería creer en Cristo.
Nosotros pondremos en claro que, aun oyendo lo que dicen los profetas, no lo entendieron exactamente, sino que parodiaron como charlatanes aquello que se refiere a Cristo.
Como ya dijimos, el profeta Moisés es más antiguo que todos los escritores y por él, como ya indicamos, fue hecha esta profecía: "No faltará príncipe de Judá, ni jefe de sus muslos, hasta que venga aquel a quien está reservado, y él será la esperanza de las naciones, atando su pollino a su vid y lavando su ropa en la sangre de la uva".
Oyendo esas palabras proféticas, los demonios dijeron que Dionisio había sido hijo de Zeus, enseñaron que él había inventado la vid, introdujeron el asno en sus misterios y propagaron que él, después de haber sido descuartizado, subió al cielo.
Sucede, sin embargo, que en la profecía de Moisés no aparecía con claridad si aquel que debía nacer sería Hijo de Dios, ni si aquel que debería montar el pollino permanecería en la tierra o subiría al cielo. Por otra parte, el nombre de pollino, originariamente puede tanto significar la cría del asno como del caballo. Así, no sabiendo si la profecía debería ser tomada como símbolo de su venida montado en un pollino de asno o en un potro de caballo, ni si sería hijo de Dios, como dijimos, o de hombre, los demonios inventaron que, Belerofonte, hombre nacido de hombres, subió al cielo montado en el caballo Pegaso.
Como también oyeron por otro profeta, Isaías, que habría de nacer de una virgen y que por su propia virtud subiría al cielo, se adelantaron con la leyenda de Perseo.
Por la misma razón, conociendo lo que fuera dicho de él en las profecías anteriormente citadas: "Fuerte como un gigante para recorrer su camino", inventaron un Hércules fuerte, que andaba peregrinando por toda la tierra.
Por fin, al enterarse de que estaba profetizado que él curaría todas las enfermedades y resucitaría muertos, nos trajeron la fábula de Asclepio.