Primera Apología de Justino Mártir 43
Profecía y libre albedrío
De lo que dijimos anteriormente, nadie debe sacar la conclusión de que afirmamos que todo lo que sucede, sucede por necesidad del destino, por el hecho de que decimos que los acontecimientos fueron conocidos de antemano. Por eso, resolveremos también esa dificultad.
Nosotros aprendemos de los profetas y afirmamos que esta es la verdad: los castigos y tormentos, así como las buenas recompensas, son dados a cada uno conforme a sus obras. Si no fuera así, sino que todo sucediese por destino, no habría absolutamente libre albedrío. En efecto, si ya está determinado que uno sea bueno y otro malo, ni aquel merece elogio, ni este, vituperio.
Si el género humano no tiene poder de huir, por libre determinación, de lo que es vergonzoso y escoger lo bello, él no es responsable de ninguna acción que haga.
Mas que el hombre es virtuoso y peca por libre elección, podemos demostrarlo por el siguiente argumento:
Vemos que el mismo sujeto pasa de un contrario a otro.
Ahora bien, si estuviese determinado ser malo o bueno, no sería capaz de cosas contrarias, ni cambiaría con tanta frecuencia. En la realidad, ni se podría decir que unos son buenos y otros malos, desde el momento que afirmamos que el destino es la causa de buenos y malos, y que realiza cosas contrarias a sí mismo, o que se debería tomar como verdad lo que ya anteriormente insinuamos, esto es, que virtud y maldad son puras palabras, y que solo por opinión se tiene algo como bueno o malo. Eso, como demuestra la verdadera razón, es el cúmulo de la impiedad y de la iniquidad.
Afirmamos ser destino ineludible que aquellos que escogieron el bien tendrán digna recompensa y los que escogieron lo contrario, tendrán igualmente digno castigo.
En efecto, Dios no hizo al hombre como las otras criaturas. Por ejemplo: árboles o cuadrúpedos, que nada pueden hacer por libre determinación. En ese caso, no sería digno de recompensa y elogio, pues no habría escogido el bien por sí mismo, sino nacido ya bueno; ni, por haber sido malo, sería castigado justamente, pues no lo sería libremente, sino por no haber podido ser algo diferente de lo que fue.