Primera Apología de Justino Mártir 33
La concepción virginal
Escuchad ahora cómo fue literalmente profetizado por Isaías que Cristo sería concebido por una virgen. Él dice lo siguiente: "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre ‘Dios con nosotros’ ".
Lo que los hombres podrían considerar increíble e imposible de suceder, Dios lo indicó anticipadamente por medio del Espíritu profético, para que cuando sucediera, no se le negara la fe, y sí, justamente por haber sido predicho, fuera creído.
Aclaremos ahora las palabras de la profecía para que, por no entenderla, objeten lo mismo que nosotros decimos contra los poetas, cuando nos hablan de Zeus que, para satisfacer su pasión libidinosa, se unió con diversas mujeres.
Por lo tanto, "He aquí que una virgen concebirá" significa que la concepción sería sin relación carnal, pues, si esta hubiese, ella ya no sería virgen; mas fue la fuerza de Dios que vino sobre la virgen y la cubrió con su sombra e hizo que ella concebiera permaneciendo virgen.
Fue así que en aquel tiempo, el mensajero, enviado de parte de Dios a la misma virgen, le dio la buena noticia, diciendo: "He aquí que concebirás del Espíritu Santo en tu vientre y darás a luz un hijo, que se llamará Hijo del Altísimo, y le pondrás por nombre Jesús, pues él salvará a su pueblo de sus pecados". Así nos enseñaron los que consignaron todos los recuerdos referentes a nuestro Salvador Jesucristo, y nosotros les dimos fe, pues el Espíritu Santo profético, como ya indicamos, dijo por el citado Isaías que lo engendraría.
Por lo tanto, por Espíritu y fuerza que procede de Dios no es lícito entender a no ser el Verbo, que es el primogénito de Dios, como Moisés, profeta antes mencionado, lo dio a entender. Viniendo él sobre la virgen y cubriéndola con su sombra, no por medio de relación carnal, pero por su fuerza, hizo que ella concebiera.
En cuanto a Jesús, es nombre de la lengua hebrea, que significa en griego Sotér, esto es, Salvador.
De ahí que el mensajero dijo a la virgen: "Tú le pondrás por nombre Jesús, pues él salvará a su pueblo de sus pecados".
Que aquellos que profetizan no son inspirados por ningún otro, sino por el Verbo divino, supongo que incluso vosotros lo admitís.