Primera Apología de Justino Mártir 22
Jesús, Hijo de Dios
En cuanto al Hijo de Dios, que se llama Jesús, aunque pareciera hombre de modo común, por su sabiduría merecería llamarse hijo de Dios, pues todos los escritores llaman al Dios supremo padre de hombres y de dioses.
Afirmamos que él, de modo especial y fuera del nacimiento común, como ya dijimos, nació de Dios como Verbo de Dios, aunque esto coincida con lo que afirmáis sobre Hermes, a quien llamáis Verbo anunciador o mensajero de Dios.
Si nos echan en cara que él fue crucificado, también esto es común con los antes citados hijos de Zeus, que admitís haber sufrido.
En efecto, se cuenta que ellos no sufrieron un mismo género de muerte, sino diferentes, de modo que ni en el hecho de haber sufrido una pasión particular se queda atrás en relación a ellos. Al contrario, prosiguiendo el discurso, demostraremos que les es muy superior o, mejor diciendo, ya está demostrado, pues aquel que es superior se manifiesta por sus obras.
Nosotros anunciamos que él nació de una virgen, pero esto para vosotros puede ser semejante a Perseo.
Por fin, que él curara cojos, paralíticos y enfermos de nacimiento y resucitara de los muertos, también en eso parecerá que decimos cosas semejantes a lo que se cuenta haber hecho Asclepio.