Primera Apología de Justino Mártir 2
La razón exige de los que son verdaderamente piadosos y filósofos que, despreciando las opiniones de los antiguos si estas son malas, estimen y amen solo la verdad.
De hecho, el raciocinio sensato no solo exige que se abandone a los que realizaron y enseñaron algo injustamente, sino también que el amante de la verdad, de todos los modos y por encima de la propia vida, aunque sea amenazado de muerte, deba estar siempre decidido a decir y practicar la justicia. Vosotros oís en todas partes que sois llamados piadosos y filósofos, guardianes de la justicia y amantes de la instrucción; pero que lo seáis realmente, es cosa que deberá ser demostrada.
Con el presente escrito, no pretendemos halagaros, ni dirigiros un discurso como mero agrado, sino pediros que realicéis el juicio contra los cristianos conforme al exacto discernimiento de la investigación, y no deis la sentencia contra vosotros mismos, llevados por el prejuicio o por el deseo de agradar a hombres supersticiosos, o movidos por impulso irracional o por rumor crónico.
De hecho, os decimos: estamos convencidos de que, a través de nadie, puede ser hecho algún mal a nosotros, en tanto no se demuestre que somos practicantes de la maldad o nos reconozcamos como malvados. Vosotros podéis matarnos, pero no condenarnos.