Primera Apología de Justino Mártir 15
La doctrina de Cristo
Sobre la templanza, él dijo lo siguiente: "Aquel que mire a una mujer para desearla, delante de Dios ya ha cometido adulterio en su corazón".
Y: "Si tu ojo derecho te escandaliza, arráncalo, pues es mejor entrar en el reino de los cielos con un solo ojo que ser mandado al fuego eterno con los dos".
Y: "Aquel que se casa con la divorciada de otro marido comete adulterio".
Y: "Hay algunos que fueron mutilados por los hombres, hay también aquellos que ya nacieron mutilados; pero hay aquellos que se mutilaron a sí mismos a causa del reino de los cielos. Mas no todos comprenden esto".
De modo que, para nuestro Maestro, no solo son pecadores los que contraen doble matrimonio, conforme a la ley humana, mas también los que miran a una mujer para desearla. En efecto, para él no solo se rechaza a aquel que de hecho comete adulterio, sino también a aquel que quiere cometerlo, pues delante de Dios, tanto las obras como los deseos están manifiestos.
Entre nosotros hay muchos hombres y mujeres que, volviéndose discípulos de Cristo desde la infancia, permanecen incorruptos hasta los sesenta y setenta años. Y yo me glorío de mostrarlos entre toda la raza de los hombres.
Eso sin contar la multitud innumerable de los que se convirtieron de una vida disoluta y aprendieron esta doctrina, pues Cristo no vino a llamar a los justos y a los templados para la penitencia, sino a los impíos, intemperantes e injustos.
De hecho, él dijo: "No vine a llamar a los justos, sino a los pecadores para la penitencia”. El Padre celestial prefiere la penitencia del pecador a su castigo.
Sobre amar a todos, enseñó lo siguiente: "Si amáis a los que os aman, ¿qué novedad hacéis? ¿Los fornicadores no hacen también eso? Yo, empero, os digo: Orad por vuestros enemigos, amad a los que os odian y orad por los que os calumnian".
Sobre repartir lo que tenemos con los necesitados y no hacer nada por ostentación, él dijo: "Dad a todo aquel que os pida, y no os apartéis de aquel que quiere pediros un préstamo. De hecho, si prestáis apenas a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué novedad hacéis? Hasta los publicanos hacen eso.
Vosotros, empero, no atesoréis para vosotros sobre la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen y los ladrones cavan, mas atesorad para vosotros en los cielos, donde ni la polilla, ni la herrumbre destruyen.
En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿Qué dará a cambio de ella? Atesorad, por tanto, en los cielos, donde ni la polilla, ni la herrumbre destruyen" .
Y: "Sed buenos y misericordiosos, así como vuestro Padre es bueno y misericordioso y hace salir su sol sobre pecadores, justos y malos.
No os preocupéis sobre qué comer o vestir. ¿No valéis más que los pájaros y las fieras? Y Dios los alimenta.
No os preocupéis, por tanto, sobre qué comeréis o qué vestiréis, pues vuestro Padre celeste sabe que tenéis necesidad de esas cosas.
Buscad primero el reino de los cielos, y todo eso os será dado por añadidura. En efecto, donde está el tesoro, ahí también está el pensamiento del hombre".
Y: "No hagáis esas cosas para ser vistos por los hombres, pues en ese caso no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos”.