Primera Apología de Justino Mártir 11
Nuestro reino no es de este mundo
Hasta vosotros, apenas oyendo que esperamos un reino, luego suponéis, sin ninguna averiguación, que se trata de reino humano, cuando nosotros hablamos del reino de Dios. Esto aparece claro por el hecho de que, al ser interrogados por vosotros, confesamos ser cristianos, sabiendo como sabemos que tal confesión trae consigo la pena de muerte.
De hecho, si esperásemos un reino humano, lo negaríamos para evitar la muerte y procuraríamos vivir escondidos, a fin de conseguir lo que esperamos; mas como no depositamos nuestra esperanza en el presente, no nos importa que nos maten, además de que, de cualquier modo, habremos de morir.