Diálogo con Trifón 73
, eliminaron estas breves expresiones: “Desde lo alto del madero”. Porque diciendo la palabra: Decid entre las naciones: el Señor reina desde lo alto del madero, dejaron únicamente: “Decid entre las naciones: el Señor reina”.
Entre las naciones, jamás se refirió a hombre alguno de vuestra descendencia como Dios y Señor, que haya reinado, excepto de aquel que fue crucificado, del cual, en el mismo salmo, el Espíritu Santo nos dice que se salvó y resucitó, dándonos a entender que no es semejante a los dioses de las naciones; estos, de hecho, son apenas imágenes de demonios.
Y para que comprendáis lo que estoy diciendo, voy a recitaros todo el salmo, que así dice: “Cantad al Señor un cántico nuevo; cantad al Señor, tierra entera; cantad al Señor y bendecid su nombre. Llevad día a día la buena nueva de su salvación. Anunciad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza. Él es terrible sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de las naciones son demonios, pero el Señor hizo los cielos. Alabanza y belleza están delante de él, santidad y magnificencia están en su santuario. Llevad al Señor, familias de las naciones, llevad al Señor gloria y honor. Llevad al Señor gloria en su nombre.
Tomad sacrificios y entrad en sus atrios, adorad al Señor en su atrio santo. Que la tierra entera estremezca en su presencia. Decid entre las naciones: El Señor reina desde lo alto del madero. Porque él enderezó la tierra, que no se tambaleará. Juzgará a los pueblos con rectitud. Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; estremezca el mar y todo lo que él contiene. Todos los árboles del bosque se alegrarán en la presencia del Señor, porque él viene, porque viene para juzgar la tierra. Juzgará el orbe de la tierra con justicia y los pueblos con su verdad”.
Trifón dijo:
— Si, de hecho, nuestros jefes del pueblo suprimieron algo de las Escrituras, como tú dices, es cosa que solo Dios sabe; sin embargo, parece increíble.
Yo repliqué:
— Sí, parece increíble, porque eso es más terrible que haber fabricado el becerro de oro, después de haber sido saciados en la tierra con el maná celestial; es más terrible que sacrificar los hijos a los demonios y matar a los propios profetas. No obstante, obráis como si no hubieseis oído las Escrituras que os dije que ellos suprimieron. De hecho, para demostrar las cuestiones que discutimos, son suficientes y hasta sobran las que fueron citadas y las que os citaré de aquellas que son conservadas por vosotros.