Diálogo con Trifón 7

Verdaderos filósofos son los profetas

Yo pregunté:
Entonces, ¿a quién vamos a tomar como maestro o de quién podremos sacar algún provecho, si ni siquiera en estos se encuentra la verdad?
El anciano replicó:
Hace mucho tiempo, existían algunos hombres más antiguos que todos estos considerados filósofos, hombres bienaventurados, justos y amigos de Dios, que hablaron inspirados por el espíritu divino y, divinamente inspirados, predijeron el futuro que se está cumpliendo exactamente ahora. Son los llamados profetas. Solamente ellos vieron y anunciaron la verdad a los hombres, sin temer o halagar a nadie, sin dejarse vencer por la vanagloria; por el contrario, repletos del Espíritu Santo, dijeron apenas lo que vieron y oyeron.
Sus escritos se conservan aún hoy, y quien los lee y en ellos cree puede sacar el mayor provecho en las cuestiones acerca del principio y fin de las cosas y sobre aquellas cosas que el filósofo debe saber. En efecto, ellos nunca hicieron sus discursos con demostración, pues ellos son testigos fidedignos de la verdad, por encima de toda demostración. Además, los acontecimientos pasados y los actuales nos obligan a adherir a sus palabras. Es justo creer en ellos también por los milagros que hacían, pues mediante ellos glorificaban a Dios creador y padre del universo, y anunciaban a Cristo, su Hijo, que de él procede. En cambio, los falsos profetas, llenos de espíritu engañoso e impuro, no hicieron ni hacen eso, sino que se atreven a realizar ciertos prodigios para espantar a los hombres y glorificar a los espíritus del error y a los demonios. En cuanto a ti, antes que todo, ruega que las puertas de la luz te sean abiertas, pues estas cosas ni todos las pueden ver y comprender, a no ser aquellos a quienes Dios y su Cristo conceden el don de comprender.