Diálogo con Trifón 56

No es Dios Padre quien se apareció a Abraham

Moisés, el bienaventurado y fiel siervo de Dios, declara que Dios es aquel que se apareció a Abraham junto a la encina de Mambré, enviado, juntamente con otros dos ángeles, para juzgar a Sodoma, por otro que mora siempre en las regiones supracelestes, que en mismo nunca apareció, ni jamás conversó con nadie, aquel a quien conocemos como Creador y Padre del universo.
En efecto, él dice así: “Dios se le apareció junto a la encina de Mambré, cuando él estaba sentado a la puerta de su tienda, al mediodía. Levantó los ojos, miró, y he aquí que tres hombres estaban parados delante de él. Apenas los vio, corrió al encuentro de ellos desde la puerta de su tienda, se postró en tierra y dijo”, y el resto hasta: “Abraham se levantó de madrugada, fue al lugar en que había estado delante del Señor, miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia los alrededores, y vio: he aquí que una llama subía de la tierra como el humo de un horno”.
Terminando la cita, les pregunté si conocían ese pasaje.
Ellos me respondieron afirmativamente, pero dijeron que las palabras citadas nada tenían que ver con la demostración de que existe otro Dios o Señor, o que el Espíritu Santo hable de él, además del Creador del universo.
Yo repliqué:
Una vez que conocéis estas Escrituras, intentaré persuadiros de que, de hecho, aquí se llama Dios y Señor a otro que está sometido al Creador del universo, y que él es también llamado ángel o mensajero, por el hecho de ser él quien anuncia a los hombres todo lo que el Creador del Universo, por encima del cual no existe otro Dios, quiere que se les anuncie.
Volví a citar el pasaje anterior y después pregunté a Trifón:
¿Piensas que fue Dios quien se apareció a Abraham bajo la encina de Mambré, como dice la Escritura?
Él respondió:
Exactamente.
Yo continué:
Era uno de los tres que el Espíritu Santo profético dice que Abraham vio como hombres.
Él respondió:
No. Él vio a Dios antes de la aparición de los tres. Por eso, los tres eran ángeles, a los cuales la Escritura llama hombres, dos de ellos enviados para la destrucción de Sodoma y el otro para dar a Sara la buena noticia de que tendría un hijo; este, cumplida su misión, se retiró.
Yo repliqué:
Entonces, ¿cómo es que uno de los tres que estuvo en la tienda dijo: “En el tiempo debido, volveré a ti y Sara tendrá un hijo”? ¿Será que de hecho volvió, cuando Sara tuvo el hijo, y que también en ese pasaje la palabra profética indica que él es Dios? Para que os quede claro lo que digo, escuchad las palabras que Moisés dice literalmente.
Son las siguientes: “Cuando Sara vio al hijo de Agar, la esclava egipcia, el cual le había nacido a Abraham, jugando con Isaac, hijo de ella, dijo a Abraham: ‘Expulsa de casa a esta esclava y a su hijo, pues el hijo de esta esclava no será heredero junto con mi hijo Isaac’. Esas palabras acerca de su hijo parecieron extremadamente duras a Abraham. Dios, sin embargo, dijo a Abram: ‘No te parezca dura la palabra sobre tu hijo que tuviste con la esclava. Obedece a todo lo que Sara te diga, porque tu descendencia será llamada a través de Isaac’”.
¿Comprendiste, por tanto, cómo aquel que, bajo la encina, dijo que volvería, pues preveía que sería preciso aconsejar a Abraham sobre lo que Sara le pedía, de hecho volvió, y que es Dios, como lo dan a entender las palabras de la Escritura: “Dios dijo a Abraham: ‘No te parezca dura la palabra sobre tu hijo y la esclava’”?
Trifón replicó:
Exacto. Sin embargo, con eso no demostraste que exista otro Dios, además de aquel que apareció a Abraham y a los otros patriarcas y profetas, sino solamente que nosotros no comprendimos bien el pasaje, pensando que los tres que estuvieron junto a Abraham en su tienda eran todos ángeles.
Yo continué:
Aun cuando no me fuera posible demostraros por las Escrituras que uno de aquellos tres es Dios y es llamado mensajero pues, como ya dije, él anuncia lo que el Dios creador del universo ordena para alguien todavía, sería razonable que a este que apareció a Abraham sobre la tierra en forma de hombre, como los otros dos ángeles que lo acompañaban, dijerais que este es Dios antes de la creación del mundo, y vosotros lo conocéis de la misma forma que vuestro pueblo lo conoce.
Él respondió:
Exactamente. Nosotros así lo consideramos hasta hoy.
Yo dije nuevamente:
Volviendo a las Escrituras, intentaré convenceros de que este Dios, del cual se dice y escribe que apareció a Abraham, a Jacob y a Moisés, es otro además del Dios creador del universo. Numéricamente otro, y no en el conocimiento y pensamiento. Con efecto, afirmo que nunca hizo, ni habló nada sino lo que el Dios Creador del mundo, por encima del cual no existe otro Dios, quiere que él haga y hable.
Trifón replicó:
Demuéstranos, entonces, que ese Dios existe, para que también en eso estemos de acuerdo. Con efecto, no suponemos que dirás que él no hizo, ni habló nada en contra del pensamiento del Creador del universo.
Yo respondí:
La Escritura que yo cité aclarará la cuestión. Ella dice así: “El sol salió sobre la tierra y Lot entró en Segor. Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma azufre y fuego del cielo de junto al Señor, y destruyó esas ciudades y todos sus alrededores.
Entonces, el cuarto de los que se habían quedado con Trifón exclamó:
Por lo tanto, además del propio Dios que apareció a Abraham, se debe decir que este de los ángeles que bajaron hasta Sodoma también es Dios, pues mediante Moisés la Escritura lo llama Señor.
Yo respondí:
No es solamente a través de ese pasaje que debemos confesar a todo costo lo que existe, esto es: fuera de aquel que entendemos ser el Creador de todas las cosas, existe otro, llamado Señor por el Espíritu Santo, y no solo por medio de Moisés, sino también de David. Con efecto, por medio de él también fue dicho: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo ponga a tus enemigos como escabel de tus pies”, como fue citado antes. Y de nuevo, en otras pasas: “Tu trono, oh Dios, es para los siglos de los siglos. El cetro de tu reino es cetro de rectitud. Amaste la justicia y odiaste la iniquidad. Por eso, oh Dios, tu Dios te ungió con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Respondedme ahora si admitís que el Espíritu Santo llama Dios y Señor a otro además del Padre del universo y su Cristo, y yo prometo demostraros por las mismas Escrituras que no fue a uno de los ángeles que bajaron a Sodoma a quien la Escritura llama Señor, sino al que iba con ellos y se llama Dios, que apareció a Abraham.
Trifón replicó:
Demuéstralo, pues, como ves, el día está en el fin y no estamos preparados para respuestas tan peligrosas, pues nunca oímos a nadie investigar, discutir o demostrar esas cuestiones. Además de eso, ni a ti te soportaríamos, en caso de que no refirieras todo a las Escrituras. De hecho, te esfuerzas por cosechar de ellas tus argumentos y afirmas que no hay nadie por encima del Dios Creador del universo.
Yo continué:
Sabéis, por lo tanto, que la Escritura dice: “El Señor dijo a Abraham: ¿Por qué razón Sara comenzó a reír, diciendo: será que, de hecho, yo daré a luz? Ya estoy vieja. ¿Habrá cosa imposible para Dios? Por este tiempo volveré a ti en la hora cierta y Sara tendrá un hijo.” Y poco después continúa: “Levantándose de allí, los hombres miraron hacia Sodoma y Gomorra. Abraham caminaba con ellos, acompañándolos. Y el Señor dijo: No quiero esconder de mi siervo Abraham lo que estoy para hacer. 18Poco después continúa: “Dijo el Señor: ‘El clamor de Sodoma y Gomorra aumenta y sus pecados son muchísimo grandes. Por lo tanto, bajaré para ver si acontece conforme al clamor que llega hasta mí. En caso contrario, me quedaré sabiendo’. Y partiendo de allí, los hombres llegaron a Sodoma. Abraham, sin embargo, quedó delante del Señor y, acercándose a él, dijo: ‘¿Aniquilarás al justo con el impío?’ ”, y así por delante. Como transcribí antes toda la pasada, creo escribir nuevamente la misma cosa, sino solamente aquello que me sirvió de argumento con Trifón y sus compañeros.
Entonces, continuando la citación, llegué al lugar donde se dice: “Y habiendo terminado de hablar con Abraham, el Señor se retiró. Y Abraham volvió a su lugar. Los dos ángeles llegaron a Sodoma a la tarde. Lot estaba sentado junto a la puerta de Sodoma”. Y el restante hasta: “Y extendiendo las manos, los hombres agarraron a Lot, lo tiraron hasta ellos, lo pusieron en casa, cerraron la puerta.” Y lo que sigue hasta: “Y los ángeles lo tomaron por la mano, por la mano de su mujer y sus hijos, pues el Señor lo perdonaba.
Sucedió que, cuando los hicieron salir, le dijeron: ‘Salva, salva tu vida. No mires atrás, ni te detengas en los alrededores. Sálvate en la montaña, para que no perezcas juntamente’. Lot, sin embargo, les respondió: ‘Te ruego, Señor, pues tu siervo ha hallado misericordia ante ti y has engrandecido tu justicia, haciendo que mi alma siga con vida. Yo no puedo salvarme en la montaña, pues temo que el mal me alcance y muera.
Mira esa ciudad próxima, donde puedo refugiarme, aunque ella sea pequeña. Por ser pequeña, yo ahí estaré a salvo y mi alma vivirá’. El Señor le dijo: ‘Mira que he admirado tu rostro y esta petición para no destruir la ciudad de que nos hablaste. Apresúrate y ponte a salvo ahí, pues no podré hacer nada hasta que entres en ella’. Por eso, él dio a la ciudad el nombre de Segor. El sol salió sobre la tierra y Lot entró en Segor. Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego del cielo, de parte del Señor, y destruyó aquellas ciudades y toda su comarca.
Después de una pausa, agregué:
Amigos, ¿no comprendéis ahora que uno de los tres, aquel que es Dios y Señor y sirve a aquel que está en los cielos es Señor de los ángeles? De hecho, después que estos van a Sodoma, él se queda atrás y conversa con Abraham, así como escribió Moisés; después de la conversación, cuando él mismo se retira, Abraham también vuelve a su lugar.
Cuando él llega, ya no son los dos ángeles los que hablan con Lot, sino él mismo, como la Escritura deja claro; y él es el Señor, y del Señor que está en el cielo, esto es, del Creador del universo, él recibe lo que derramará sobre Sodoma y Gomorra, la misma cosa que la Escritura refiere, cuando dice: “El Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego del cielo de parte del Señor.”