Diálogo con Trifón 16

Digresión sobre la maldad de los judíos

El mismo Dios, por medio de Moisés, clama de este modo: “Circuncidad la dureza de vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz. Porque el Señor, nuestro Dios y Señor de los señores, es Dios fuerte y terrible, que no hace acepción de personas, ni acepta soborno”. Y el Levítico: “Ya que transgredieron, me despreciaron y caminaron tortuosamente delante de mí, yo también caminaré tortuosamente con ellos y los aniquilaré en la tierra de sus enemigos. Entonces se confundirá su corazón incircunciso.
Porque la circuncisión, que se inició con Abrahán, fue dada como señal, a fin de que seáis distinguidos de los otros hombres y también de nosotros. Y, de ese modo, sufráis solos lo que ahora estáis sufriendo con justicia, y vuestras tierras queden desiertas, vuestras ciudades sean abrasadas y los extranjeros coman vuestros frutos delante de vosotros, y nadie de vosotros pueda entrar en Jerusalén.
Porque no hay ninguna otra señal que os distinga del resto de los hombres, además de la circuncisión de vuestra carne. Y nadie de vosotros, pienso, osará decir que Dios no previó o que no prevé ahora lo que está para venir y que no da a cada uno lo que merece. Esas cosas os sucedieron con razón y justicia,
porque matasteis al Justo y, antes de él, a sus profetas. Y ahora rechazáis a los que esperan en él y en Dios omnipotente y creador de todas las cosas, que lo envió y, en lo que depende de vosotros, lo deshonráis, maldiciendo en vuestras sinagogas a aquellos que creen en Cristo. No tenéis poder para poner vuestras manos sobre nosotros, porque sois impedidos por los que ahora mandan; pero hicisteis eso siempre que os fue posible.
Es por eso que Dios clama contra vosotros por medio de Isaías: “Ved cómo pereció el justo y nadie reflexiona sobre eso. Porque el justo es arrebatado de delante de la iniquidad. Él estará en paz; su sepultura fue arrebatada del medio de ellos. Vosotros, sin embargo, acercaos de aquí, hijos inicuos, descendencia de adúlteros, hijos de ramera. ¿De quién os burlasteis y contra quién abristeis la boca y soltasteis la lengua?