Diálogo con Trifón 142
Despedidas
Esperando un poco de tiempo, Trifón dijo:
— Ves que nuestro encuentro aquí no fue a propósito. Sin embargo, yo te confieso que me gustó muchísimo tu conversación y sé que mis compañeros están sintiendo la misma cosa. En efecto, encontramos más de lo que esperábamos y mucho más aún de lo que era posible esperar. Si nos fuera dado hacer eso con más frecuencia, examinando estos mismos temas, el provecho sería aún mayor.
Con todo, como estás para embarcar, esperando que algún barco desatraque, si te vas de hecho, no dejes de acordarte de nosotros como amigos.
Yo respondí:
— De mi parte, si yo permaneciera aquí, me gustaría hacer eso diariamente. Sin embargo, como quiero partir, con el permiso y la ayuda de Dios, os exhorto que, habiendo comenzado este gran combate por vuestra salvación, os esforcéis por Cristo de Dios omnipotente por encima de vuestros maestros.
Después de eso, se fueron, haciendo nuevos votos por mi salud en el viaje y en todo lo demás. Yo también, retribuyendo los votos, les dije:
— Señores, no os puedo desear nada mejor, sin que, percibiendo que por este camino todo hombre llega a la felicidad, tengáis absolutamente la misma fe que nosotros, esto es, que Jesús es el Cristo de Dios.