Apologético (Tertuliano) 50
Ni su crueldad, por más refinada que sea, les sirve; es antes una tentación para nosotros. Cuanto más somos segados por ustedes, más numerosos nos volvemos; la sangre de los cristianos es semilla. Muchos de sus escritores exhortan a la corajosa resistencia al dolor y a la muerte, como Cicerón en las Tusculanas, como Séneca en sus Oportunidades, como Diógenes, Pirro, Calinico; y aun así sus palabras no encuentran tantos discípulos como los cristianos, profesores no por palabras, sino por sus actos. Esa misma obstinación que ustedes critican es la preceptora. Pues ¿quién, al contemplarla, no es llevado a investigar lo que está por detrás de ella? ¿Quién, tras investigar, no abraza nuestras doctrinas? Y cuando las abraza, ¿no desea sufrir para volverse participante de la plenitud de la gracia de Dios, para obtener de Dios el perdón completo, dando en cambio su sangre? Pues eso garantiza la remisión de todas las ofensas.