Apologético (Tertuliano) 46

Mas dirán que algunos de nosotros también se desvían de las reglas de nuestra disciplina. En ese caso, sin embargo, no los consideramos más cristianos; mas los filósofos que hacen tales cosas aún retienen el nombre y la honra de la sabiduría. Entonces, ¿dónde hay alguna semejanza entre el cristiano y el filósofo? ¿Entre el discípulo de Grecia y del cielo? ¿Entre el hombre cuyo objetivo es la fama, y cuyo objetivo es la vida? ¿Entre el hablador y el practicante? ¿Entre el hombre que construye y el que derriba? ¿Entre el amigo y el enemigo del error? ¿Entre aquel que corrompe la verdad, y aquel que la restaura y enseña? ¿Entre su jefe y su guardián?