Apologético (Tertuliano) 42
No nos olvidamos de la deuda de gratitud que debemos a Dios, nuestro Señor y Creador; no rechazamos ninguna criatura de Sus manos, aunque ciertamente ejercemos moderación sobre nosotros mismos, para no hacer uso inmoderado o pecaminoso de cualquier don Suyo. Así, peregrinamos con ustedes en el mundo, no renunciando al foro, ni a la carnicería, ni al baño, ni a la tienda, ni al taller, ni a la posada, ni al mercado semanal, ni a ningún otro lugar de comercio.