Apologético (Tertuliano) 33

Pero yo lo coloco en sujeción a alguien que considero más glorioso que él mismo. Nunca llamaré al emperador Dios, ya sea porque no está en ser culpable de falsedad; o porque no me atrevo a ridiculizarlo; o porque ni siquiera él deseará tener ese alto nombre aplicado a él. Si él es solo un hombre, es del interés de él, como hombre, dar a Dios Su lugar más elevado. Déjalo pensar que es suficiente cargar el nombre de emperador. Ese también es un gran nombre dado por Dios. Llamarlo Dios es robarle su título. Si él no es un hombre, emperador él no puede ser.