Apologético (Tertuliano) 32
La Necesidad de Oración por la Estabilidad del Imperio
Hay también otra y mayor necesidad de ofrecer oraciones en favor de los emperadores, sí, por la completa estabilidad del imperio y por los intereses romanos en general. Pues sabemos que un gran estremecimiento inminente sobre toda la tierra —en verdad, el propio fin de todas las cosas, amenazando terribles calamidades— solo es retardado por la existencia continua del imperio romano.
No deseamos, entonces, ser sorprendidos por esos eventos terribles; y, al orar para que su venida sea pospuesta, estamos contribuyendo a la duración de Roma. Más que eso, aunque nos rehusamos a jurar por los genios de los Césares, juramos por la seguridad de ellos, que vale mucho más que todos sus genios.
¿Ustedes no saben que esos genios son llamados Dæmones y, de ahí, el nombre diminutivo Dæmonia es aplicado a ellos? Respetamos en los emperadores la ordenanza de Dios, que los colocó sobre las naciones. Sabemos que hay en ellos lo que Dios quiso; y para lo que Dios quiso, deseamos toda seguridad, y consideramos un juramento por eso un gran juramento.
Mas, en cuanto a los demonios, esto es, sus genios, tenemos el hábito de exorcizarlos, no de jurar por ellos, confiriéndoles así honor divino.