Apologético (Tertuliano) 21
Pero los judíos quedaron tan exasperados con Su enseñanza, por la cual sus gobernantes y jefes fueron convencidos de la verdad, principalmente porque muchos se volvieron a Él, que finalmente O llevaron a Poncio Pilato, entonces gobernador romano de Siria; y, por la violencia de sus gritos contra Él, extorsionaron una sentencia entregándolo a ellos para ser crucificado. Él mismo había predicho esto; lo que, sin embargo, habría significado poco si los profetas antiguos no lo hubieran hecho también. Y aun así, clavado en la cruz, Él exhibió muchos signos notables, por los cuales Su muerte fue distinguida de todas las otras. Por Su propia voluntad, Él con una palabra dispensó Su espíritu, anticipando el trabajo del verdugo. En la misma hora, también, la luz del día fue retirada, cuando el sol estaba en su apogeo. Aquellos que no sabían que esto había sido predicho sobre Cristo, sin duda pensaron que era un eclipse. Ustedes mismos tienen el relato del portento mundial aún en sus archivos.