Apologético (Tertuliano) 2

Y entonces, también, usted no lidia con nosotros de la manera común de los procesos judiciales contra criminales; pues, en el caso de otros que niegan, usted aplica la tortura para hacerlos confesar solamente los cristianos usted tortura para hacerlos negar; mientras, si fuésemos culpados de algún crimen, ciertamente lo negaríamos, y usted, con sus torturas, nos forzaría a la confesión. Ni siquiera usted debería considerar que nuestros crímenes no exigen tal investigación apenas con base en que está convencido, por nuestra confesión del nombre, de que los actos fueron cometidos usted, que diariamente está acostumbrado, aunque sepa muy bien lo que es asesinato, a extraer del asesino confesado un relato completo de cómo el crimen fue perpetrado.