Apologético (Tertuliano) 18

Revelación Divina y el Papel de los Profetas

Mas, para que pudiésemos alcanzar un conocimiento más amplio y autoritativo de mismo, de Sus consejos y de Su voluntad, Dios añadió una revelación escrita para el beneficio de todos aquellos cuyo corazón está dispuesto a buscarle, para que buscando puedan encontrar, y encontrando creer, y creyendo obedecer. Pues desde el inicio Él envió mensajeros al mundo —hombres cuya rectitud inmaculada los tornó dignos de conocer al Altísimo y de revelarle— hombres abundantemente dotados del Espíritu Santo, para que proclamasen que hay apenas un Dios que hizo todas las cosas, que formó al hombre del polvo de la tierra (pues Él es el verdadero Prometeo que dio orden al mundo al organizar las estaciones y su curso)— esos también nos presentaron las pruebas que Él dio de Su majestad en Sus juicios por medio de dilúvios y fuegos, las reglas establecidas por Él para garantizar Su favor, así como la retribución reservada para aquellos que ignoran, abandonan o las mantienen, pues Él está a punto de juzgar a Sus adoradores para la vida eterna y a los impíos para la condenación del fuego, sin fin y sin interrupción, resucitando a todos los muertos desde el inicio, reformándolos y renovándolos con el objetivo de conceder recompensa. Antes, esas cosas también eran motivo de ridiculización para nosotros. Somos de su linaje y naturaleza: los hombres son hechos, no nacidos, cristianos.